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30 de mayo de 2017

La Junta de Castilla y León las ha separado a sus 94 y 83 años [Firma la petición]

Anciana/ Change


ANGEL MARTIN VIZCAINO
ALMAZÁN, España


El año pasado, a sus 93 años, Julia se rompió la cadera y desde Madrid decidió desplazarse a la misma residencia de mayores de Soria en la que ya vivían sus dos hermanas: Pepa (100) y Encarna (82). Así las tres hermanas pasarían juntas los últimos años de sus vidas.

En octubre del año pasado, con 101 años, Pepa falleció. Julia y Encarna siguieron viviendo juntas en la residencia. Pero en febrero de este año Encarna recibió una notificación de la Junta de Castilla y León: le comunicaban que si vivía en el mismo “domicilio” que su hermana Julia, dejaría de cobrar su pensión no contributiva. Solo tenían dos opciones: o Encarna renunciaba a sus 380 euros mensuales o una de las dos hermanas tendría que marcharse de la residencia.

Este mes de abril, Julia, a sus 94 años, eligió dejar la residencia y volverse a Madrid para no perjudicar a su hermana Encarna . Era la única forma de que Encarna siguiera cobrando la pensión no contributiva de 380 euros que necesita para pagar su plaza en la Residencia de Mayores.

Por favor, firma para pedir a todos los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados la revisión y posterior modificación parcial de esta ley. Que ninguna persona mayor más tenga que verse obligada a separarse de un ser querido como les ha ocurrido a Julia y a Encarna.

Esta Ley dice que dos personas que, perteneciendo a la misma unidad familiar, conviven en el mismo domicilio, no pueden cobrar de pensión (entre las dos) más de 8.900 euros anuales. Esto deja de tener sentido cuando se trata de residencias de la tercera edad. Si las dos personas pagan su plaza, ¿por qué no pueden permanecer ambas allí y cobrando cada una la pensión que le corresponda? No pueden separar así a dos personas solo porque pertenezcan a la misma familia, cobren sus pensiones y vivan en la misma residencia.

Pensando que se trataba de un error administrativo, el día 4 de Marzo recurrí ante el órgano competente, solicitando que las dos hermanas siguieran viviendo juntas en la misma residencia y manteniendo la pensión de Encarna. Pero se me denegó la solicitud, quitándoles a ellas la posibilidad de vivir juntas los últimos días de sus vidas.

No podemos dejar que esto siga ocurriendo. A Julia y a Encarna les han separado por una normativa que en el caso de las residencias no tiene sentido y que, perfectamente, se podría modificar. Conozco la política por dentro y sé que, con voluntad, podría revisarse y modificarse parcialmente esta ley. Pídele a los grupos parlamentarios en el Congreso que lo hagan. Julia y Encarna tuvieron que separarse. Consigamos miles de firmas para que esto no pase nunca más.


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