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7 de febrero de 2017

La codicia que alimenta el hambre [Ciberacción]

Virginia - WeMove.EU

La avaricia de los especuladores financieros generaron revueltas de gente hambrienta en el pasado, cuando los precios de los alimentos básicos necesarios para sobrevivir, como el arroz, el trigo y el azúcar, se volvieron prohibitivos. Cuando los especuladores juegan con el precio de los alimentos, los precios se distorsionan. Y son siempre los más pobres quienes acaban sufriendo las consecuencias.

En estas prácticas están involucrados algunos peces gordos del sector financiero, como Goldman Sachs, Morgan Stanley y Deutsche Bank, pero también distribuidores de alimentos menos conocidos como Cargill. Estas multinacionales disfrazan su avaricia llamándola “evolución de los precios de las materias primas agrícolas” [1, 2], y venden 99 veces cada grano de trigo que se siembra, procesa y come [3].

Gracias a la presión de organizaciones y ciudadanos de toda Europa, en 2014 se diseñó una directiva europea para limitar la especulación alimentaria. Pero poco antes de que se rematara, la Comisión Europea cedió ante los grupos de presión del sector agrícola y financiero.

En unos días el Parlamento Europeo tendrá la oportunidad de obligar a la Comisión Europea a actuar. Parece que el voto sobre las normas de especulación alimentaria será muy reñido: sabemos que el 40% de los eurodiputados apoyará medidas más restrictivas, pero nos queda por convencer a por lo menos 84 de los eurodiputados indecisos. En 2014, el voto fue muy ajustado. Pero ganamos. Este año no lo tenemos más fácil, así que debemos actuar ahora.

Así es como funciona la especulación alimentaria: alimentos básicos como el arroz, el trigo, el maíz o el cacao cotizan en las bolsas de productos. Los precios no reflejan la oferta y demanda real, ya que los fondos especulativos, bancos e inversores privados manipulan el mercado, haciendo subir a menudo el precio de los alimentos más básicos. Cuando el precio alcanza su punto álgido, venden sus acciones y amasan grandes beneficios. Y mientras los especuladores celebran con champán, son los más pobres pagan el precio de la avaricia.

La Comisión Europea propone permitir a los países debilitar todavía más la ya escasa normativa que regula la especulación alimentaria. Bajo esta nueva propuesta de la Comisión todo seguirá igual. Por eso tenemos que convencer al Parlamento Europeo para que tome cartas en el asunto y acabe con la especulación alimentaria.

La comunidad de Movemos Europa puede ayudar a hacer realidad este cambio. Somos el único grupo de campaña digital de carácter paneuropeo. Nacimos hace poco más de un año, pero nuestra comunidad ya cuenta con 466.000 personas en toda Europa. Nuestra fuerza colectiva no deja de aumentar y ahora podemos usarla para acabar con la especulación alimentaria.

Debemos que aferrarnos a esta oportunidad y convencer a los eurodiputados más indecisos de que escuchen a sus votantes y acaben con la especulación alimentaria ¡ya!


Con fuerza y optimismo,
Virginia, María y todo el equipo de Movemos Europa

Movemos Europa vía email

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