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25 de julio de 2016

Trabajadores rurales cuentan historias de lucha, resistencia y amor por la tierra

Productores de 19 estados brasileños participan de la feria de la reforma agraria, con más de 160 toneladas de productos
Robson vino de Sergipe, región nordeste de Brasil, para participar de la feria / José Eduardo Bernardes / Brasil de Fato/ Foto: José Eduardo Bernardes

José Eduardo Bernardes
Enviado especial a Belo Horizonte (MG)


La relación de Robson dos Santos Almeida, 31 años, con la tierra cuenta con varios años. Desde los siete años de edad, el militante se zambullía en los manglares de Sergipe – estado de la región nordeste de Brasil – para atrapar cangrejos que se escondían en el barro. Mismo sin haber abandonado las viejas enseñanzas, fue en la agricultura, trabajo al que se dedica hace siete años, que encontró una nueva vida. “Conseguí mi tierra luchando con el Movimiento [Sin Tierra]. Fue una cosa muy especial que nosotros conseguimos. Es en la tierra que crío a mis hijos, mis animales, es donde saco mi sustento”, cuenta.

El joven agricultor es miembro del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) hace diez años y vive en el asentamiento “17 de abril”, en homenaje a la masacre de Eldorado dos Carajás, en Pará – región norte del país. Viajó dos noches y un día hasta llegar el miércoles (20) a Belo Horizonte (MG) – región sudeste brasileña –, para participar del Festival Nacional de Artes y Cultura de la Reforma Agraria, organizado por el MST.

De tierras nordestinas, él llegó a la capital de Minas Gerais con mucho de sus productos: papaya, coco, frijoles, mandioca, zapallo, naranjas, mandarinas y hasta cangrejos para exponer y comercializar durante los cinco días del festival. “La feria es importante porque podemos presentar nuestros productos, las cosas que plantamos e cosechamos todo el año”, destaca el agricultor.
Robson dos Santos Almeida/ Brasil de Fato/ Foto: José Eduardo Bernardes

Además de Almeida, cerca de 1.500 sin-tierra participan del festival en Belo Horizonte. Julia Farías, agricultora de 52 años de Rio de Janeiro, está entre ellos. Son 11 años de militancia en el MST, nueve de ellos viviendo en el asentamiento Roseli Nunes, en el municipio de Piraí, en el estado de Rio de Janeiro – sudeste.

Júlia produce hiervas medicinales y productos fito-terapéuticos obtenidos a través de la combinación de hiervas. “La reforma agraria es mucho más que arroz y maíz. Este es un trabajo muy importante de rescate de la cultura. Los [productos] fito-terapéuticos tienen relación con nuestros ancestrales”, nos explica.

Durante los días de la feria y el festival cultural, la agricultura celebra la oportunidad de ofrecer sus productos. “Es un privilegio divulgar la reforma agraria, nuestra cultura, que es tan diferente en cada lugar, como el sur y el nordeste. Somos una familia esparcida por todo Brasil”, agregó.

A pesar de ser una referencia para los tratamientos medicinales en el asentamiento, Júlia destaca que aun existe una barrera para que las medicamentos fito-terapéuticas se consoliden en el país. “Las hierbas demoran para hacer efecto y las personas quieren remedios de acción inmediata. El fito-terapéutico hace un camino más lento, pero con efecto mucho mejor”, afirma.

“Nuestra lucha no es sólo contra las medicamentos, sino contra os grandes laboratorios farmacéuticos. Generalmente los médicos receptan automáticamente esos medicamentos de laboratorios y nosotros luchamos para probar que nuestros productos también pueden competir con ese mercado”, concluyó Júlia.

Arte y lucha en el campo

La militante del sector de cultura del MST, Guê Oliveira, explica que estos cinco días son importantes para mostrar que, además de arte, el movimiento quiere promover una nueva manera de vivir. “El festival es más que una acción de lucha, de ocupación. Es importante ocupar la tierra, pero también mostrar un nuevo modo de vida, como la producción de alimentos saludables, por ejemplo. Es más una trinchera del movimiento, que apunta nuevos caminos, para un nuevo proyecto de sociedad”, dice la militante.

El arte también está intrínsecamente ligado a la lucha campesina, explica. “La cultura tiene olor a vida, que nos transforma y lleva a quien visita la feria hacia nuestro proyecto de trasformación. Es una reflexión que se traduce en nuestra práctica”, apunta.

El movimiento político del país también trae a tono un importante movimiento de artistas, que se posicionaron políticamente en los conciertos y declaraciones públicas. Artistas como Xangai, Chico César, Aline Calixto y Titante, están confirmados en la programación. “La presencia de estos artistas en el festival es una posibilidad de organización de esa posición política”, dice. “Existe una coyuntura de golpe en el país y eso dejó en evidencia esas ideas que convergen con nuestra posición política”, puntuó.

Guê revela que el festival “espera dejar claro que el movimiento actúa en diversos frentes, de ocupación de espacios, como la Plaza de la Estación [una de las sedes del evento] que es un local de lucha, con integración entre los movimientos LGBT, negro y la juventud, como el Levante Popular de la Juventud, por ejemplo”.

Traducción: María Julia Gímenez

Fuente: Brasil de Fato 
Licencia: Consultar en su web

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