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23 de julio de 2016

Paz con justicia social:¡Que el diablo y la oligarquía colombiana se vuelvan buenos!


Abya Yala*
Eliécer Jiménez Julio


Nadie puede discutir la voluntad y empeño de la comandancia y guerrillerada de las FARC-EP en cumplir con lo pactado con el gobierno colombiano en La Habana, Cuba, de entregar las armas , reintegrarse a la vida civil, organizarse en partido político etc., etc. corriendo y asumiendo todos los riesgos de seguridad, políticos y sociales que esto puede implicar para dicha organización histórica, que con valentía enfrentó al Estado colombiano y defendió al pueblo con las armas por más de medio siglo y que ahora espera que ese Estado, ladrón , tramposo, traidor, corrupto y el gobierno colombiano de turno les cumpla con lo pactado.

Las FARC-EP se la están jugando el todo por el todo y todos los que creemos en una Colombia en paz con justicia social no tenemos dudas en que hay que apoyar y desarrollar el proceso de post-acuerdo, pero también estar conscientes que las organizaciones políticas y sociales democráticas y de izquierda y en especial el pueblo oprimido tienen que obligatoriamente unirse para dar la pelea desde esta "democracia de papel" y que hay que seguir la lucha de masas de manera organizada en las ciudades , calles, campos y veredas para arrancarle al gobierno lo que por las buenas nunca darán, sencillamente porque la oligarquía colombiana tacaña y avara no le interesa y al gobierno menos le importa que la multinacionales después del post-acuerdo entren como aves de rapiña a seguir saqueando nuestras riquezas.

En muchos países desarrollados a nadie matan porque piense diferente, sea comunista, formen sindicato o salgan a la calle a protestar a exigir reivindicaciones políticas o sociales y a pesar que los sistemas de participación de la sociedad civil en los mecanismos electorales no son una panacea y no están tan podridos, manipulados y corrompidos como en Colombia, les dan a la oposición ciertas garantías especialmente de saber que si denuncian o critican a los gobiernos de turno o participan en política con una ideología de izquierda o comunista no los van a matar, desplazar, desaparecer, torturar o meter preso como pasa en Colombia donde a pesar de la firma de los acuerdos de cese de fuegos entre la insurgencia de las FARC-EP y el gobierno, la teoría de seguridad nacional o enemigo interno al contrario de desmontarse se legitima fortaleciendo el Esmad que no es más que un aparato de robocops entrenados para matar en las manifestaciones públicas, porque lo hace?

Sencillo quien se prepara para resolver por la fuerza lo que el pueblo va a pedir en las calles es porque no está dispuesto a negociar, lo que nos asegura que en la estrategia de la derecha y oligarquía colombiana de asegurarse que las armas en manos de la insurgencia a pesar de estar silenciadas, su política estatal de amedrentamiento y miedo contra la población en las Fuerzas militares y de policía seguirán intactas y dispuestas a actuar contra el pueblo y eso se llama terrorismo de Estado.

Pero no solo la política de la Teoría de seguridad nacional se están reforzando en Colombia también la carta exterior de la estrategia imperial norteamericana de ratificar el territorio colombiano en punta de lanza suramericana con las bases militares y toda la tecnología de punta para la lucha contrainsurgente y la oposición y los gobiernos de los países que en la región tienen gobiernos demócratas como Venezuela, Ecuador, Bolivia etc. a fin de imponer de nuevo gobiernos subyugados al águila imperial como ocurre en Argentina y Brasil y procurar tumbar al bolivarianismo en Venezuela.

Y como la oligarquía colombiana acostumbrada a jugar sucio, no da puntada sin dedal, comenzó a desplegar toda su batería mediática mostrando que el bueno y dadivoso es el Presidente Santos, que los malos siempre han sido los insurgentes que tienen que arrepentirse, pero que el Estado nunca erró ni actuó de mala fe y nunca han reconocido que toda esta larga guerra siempre ha sido, fue y seguirá siendo culpa de ese Estado y sus gobiernos indolentes que persiguieron a los campesinos y obreros, que permiten que sus niños además de no poder ir a una escuela, ni tener techo, se siguen muriendo de hambre y enfermedades, donde los universitarios salidos con un diploma después de muchos sacrificios no tienen esperanza de trabajo engrosando los más de tres millones de desempleados y cinco en el rebusque de la economía informal, donde los campesinos no pueden sacar sus productos del campo amen de los TLC que arruina y empobrece a los colombianos así como a los medianos empresarios.

Donde la gran minería extractiva es capaz de desviar y contaminar ríos y afluentes, matar la fauna y la flora con tal de llevarse el oro, la plata, el carbón y toda la riqueza nacional, dejando miseria y desolación, ese es parte del problema que este y los gobiernos venideros tienen que solucionar de una vez por todas si en verdad queremos hablar de paz en la realidad practica y no de palomitas blancas cagando mierda sobre el pueblo como las palomas de Santos.

O sino miren la Ley de Zidres, o el afán de explotación petrolera de las zonas vedadas por la violencia, más tributos e impuestos para los pobres y exoneración de los mismos para los ricos, el nuevo fuero militar, el nuevo código de policía, más privatizaciones, escándalos de corrupción que es la nueva mafia y arma de destrucción más poderosa que el narcotráfico y están enquistadas en todas las instituciones nacionales, entes locales y regionales, la policía, el ejército etc. Aumento desmedido de los salarios de los padres de la corrupción en el Congreso colombiano, congresistas y funcionarios públicos de todas las categorías que solo saben es robar y beneficiarse ellos sus familias y amigos.

Y decíamos que no solo la política de Teoría de seguridad nacional se está reforzando por parte del gobierno sino la de copamiento de territorio por parte de los paramilitares en todo el país, y decimos e insistimos paramilitares que aun trabajan y seguirán trabajando con las Fuerzas militares colombianas a pesar que el gobierno y su batería mediática insistan en denominarlos bandas emergentes y bautizarlos con diversos nombres intentando distraer y convencer al pueblo colombiano y a la comunidad internacional que el Estado y el gobierno nada tienen que ver en ese engendro asesino que aun continua haciendo el trabajo sucio del gobierno y sus fuerzas militares.

Claro que en muchas zonas rurales y también urbanas donde la insurgencia de las FARC-EP protegió a sangre y fuego y con sus vidas a estas comunidades campesinas y urbanas desprotegidas, de los ataques paramilitares y de los abusos de la fuerzas militares por años, hoy día hay temor, miedo porque los paramilitares están retornando para vengarse y para imponer su ley, pero el gobierno y sus fuerzas militares olímpicamente se hacen los de la vista gorda y no se preocupan por perseguirlos y menos bombardearlos porque a los amigos y aliados no se les ataca.

Y no tenemos dudas que si estos grupos paramilitares que siguen orientaciones políticas de la ultraderecha y actúan en consonancia con las Fuerzas militares como la carta oculta del gobierno no son combatidos o desmontados por el mismo Estado que los engendró, la paz no será posible ya que una vez en las zonas donde estos paramilitares tienen influencia puedan perder su poder político no dudaran en actuar contra el pueblo y ese pueblo con FARC o sin FARC con ELN o sin ELN , no dudará en generar sus propias formas de autodefensa de masas ya que el pueblo colombiano está acostumbrado , aprendió y sabe defenderse. Y será únicamente y nuevamente culpa y responsabilidad del gobierno, el Estado y la oligarquía colombiana lo que en adelante se venga en materia de violencia.

Ojalá y me equivoque y ¡el diablo y la oligarquía colombiana se vuelvan buenos!

Mientras los talleres de pedagogía de paz y socialización de los acuerdos de La Habana hacia la guerrillerada de las FARC-EP y la sociedad civil interesada en saber detalles, avanzan con contratiempos y trabas que siempre impone el gobierno, en las cárceles colombianas el trato indigno y maltrato psicológico y físico de parte de la guardia del Inpec y las provocaciones hacia los prisioneros políticos y de guerra continúan como le ocurrió al prisionero político de guerra René Nariño en la Picota, Bogotá, a quien el dragoneante Reyes de la guardia de presilla amarilla Compañía Caldas le dijo " Aquí todos ustedes no son más que pillos hijueputas y yo soy la guardia" esto es el mínimo pan diario que viven los miles de prisioneros políticos colombianos a los cuales se les sigue negando sus derechos entre ellos atención médica y medicinas.

Mientras las FARC-EP muestran y entregan su voluntad de paz y reintegro a la vida civil en un chorro de paz que sale por un tubo de 2,5 metros de diámetro, el gobierno solo da y muestra su deseo de paz en un gotero del cual sale una gota cada semana pero donde esa gota contiene veneno. Porque una cosa es la paz etérea amordazada y de los sepulcros y otra la paz con justicia social.

El gobierno bravucón amenazante dice que las FARC-EP y el ELN tienen su cuarto de hora para hacer la paz e integrarse a ese modelo de sometimiento y explotación, pero el pueblo colombiano sabio también, le responde al gobierno que ¡el cuarto de hora del Estado para cumplir la gran deuda histórica y social con ese pueblo colombiano empobrecido, también llegó y que ya no tiene excusas de conflicto armado… y el reloj está corriendo! ¡porque solo el pueblo salva al pueblo!

Fuente: Tlaxcala
Licencia: Copylft
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*Abya Yala es el nombre que se le daba a América por el pueblo Kuna de Panamá y Colombia antes de la llegada de Cristóbal Colón. Los las organizaciones indígenas de todo el continente prefieren este término al de "América" impuesto por los europeos.

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