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2 de julio de 2016

¿Oyes la señal de alarma? [Ciberacción]

Virginia - WeMove.EU

La semana pasada la votación del Brexit fue un gran golpe para muchos de nosotros. Pero también fue una señal de alarma para la democracia en Europa. Si no se toma en serio a la ciudadanía, la unidad política hace aguas y arrastra con ella la capacidad de progreso. Queremos que se respeten nuestros derechos y que se nos escuche. Sin embargo, a menudo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, nos ignora.

Juncker acaba de anunciar que el CETA –el tratado comercial entre la UE y Canadá, similar al TTIP– podría ratificarse con la sola aprobación de los dirigentes de la UE y el Parlamento Europeo, pasando por alto a los parlamentos nacionales. Esto contradice la legislación europea.

Todo va muy deprisa. Este martes el Colegio de Comisarios hará su propuesta sobre el procedimiento para adoptar CETA. Juncker tiene prisa, porque sabe que si este acuerdo tan polémico pasa por los parlamentos nacionales no verá la luz. Pero los jefes de gobierno pueden invalidar a Juncker. Diversos gobiernos ya han afirmado que el CETA no tiene cabida si primero no se debate en los parlamentos de la Unión Europea. Si conseguimos mantener la presión, no podrán retractarse de dichas afirmaciones.

El Brexit nos ha demostrado que Europa necesita más participación ciudadana, no menos. Pero en su lugar, Juncker está usando el Brexit como distracción.

El CETA, a semejanza del TTIP, es un peligroso tratado comercial que permitiría a las grandes multinacionales demandar a nuestros gobiernos en tribunales privados. Servicios públicos básicos, como la atención sanitaria o la educación podrían ser privatizados. Nuestros derechos sociales y como consumidores se verían mermados. Ante un acuerdo de tal envergadura y repercusión, ¡deberíamos tener voz y voto!

Juncker está desesperado para que este tratado se haga realidad, y no está dispuesto a entregarlo a los parlamentos nacionales para su ratificación: teme que esto signifique su fin. Y tiene sus razones: Bélgica ya se ha manifestado en contra del CETA, Francia se ha mostrado contraria al TTIP y Alemania está inmersa en una lucha interna sobre estos tratados.

Nuestros jefes de gobierno pueden invalidar las decisiones de Juncker y de la Comisión. Mantengamos la presión y decirle a Juncker y a nuestros jefes de gobierno que en esta Unión Europea no tienen cabida los tratados encubiertos ni el juego sucio con nuestros derechos.

Exige que se respeten nuestros derechos. ¡Firma ahora!

Gracias por ser parte de esto,

Virginia, María y todo el equipo de Movemos Europa

Esta campaña se realiza con la colaboración de Campact ​

Movemos Europa vía email

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