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7 de julio de 2016

“El oficio más antiguo del mundo es seguir mirando para otro lado”

Laura, ‘superviviente’ de trata, interviene en un acto organizado por El Español con la colaboración de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP)
Presentación del acto/ Foto: AmecoPress

Madrid, España
AmecoPress


Laura lleva 12 años en España. Es una superviviente que ha logrado salir de la red de trata que la prostituyó durante años y la violentó hasta romperla por dentro. No admite ese argumento de que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo. “El oficio más antiguo del mundo es seguir mirando para otro lado”, dijo en mitad de un emotivo testimonio en el que relató un infierno que lo es solo suyo, sino de todas las niñas y mujeres víctimas de trata, y también cómo logro salir de él. Laura habló alto y claro el jueves, en una mesa redonda organizada por El Español y la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP) en Madrid.

Junto a Laura estuvieron Rocío Nieto, presidenta de APRAMP, José Nieto, inspector jefe de la Policía Nacional, la directora y guionista de ‘Chicas Nuevas 24 horas’, Mabel Lozano, y la fiscal delegada de Extranjería en Madrid, Beatriz Sánchez. Pedro J. Ramírez –director del El Español- y Cruz Sánchez de Lara –abogada y consejera del diario anfitrión – presentaron el acto.

Como destacó Mabel Lozano al comienzo de su intervención, “la trata no es un problema, sino un delito de vulneración de derechos humanos”. Un delito que según la ONU afecta a millones de víctimas en todo el mundo –fundamentalmente mujeres y niñas- y que sólo en España mueve 8,3 millones de euros al día. Sin embargo, tal y como indicó el inspector de policía, en la actualidad la prostitución no es identificada por la sociedad como un acto de obligación, de sometimiento. “La gente está ahí porque quiere”, escuchamos reiteradamente. “Por eso es importante visibilizar lo que está sucediendo”, dijo José Nieto, “que la gente vea que detrás de las luces y las risas hay esclavitud” y con esos 10, 20, 50 euros que se dan por un “servicio sexual”, se está dando de comer a las redes de explotación y esclavitud. “El no ser cómplice contra la trata es una labor de todos”, enfatizó.

El acto del jueves tuvo como objetivo precisamente visibilizar, denunciar, profundizar en el compromiso de lucha contra la trata desde un enfoque multidisciplinar necesario pues es un delito que, además de mover mucho dinero –solo es está por debajo del tráfico de armas-, tiene algunas peculiaridades que dificultan su erradicación, tal y como expuso la fiscal delegada de Extranjería en Madrid, Beatriz Sánchez.

Por un lado, la mayoría de las veces se trata de un delito transnacional, por lo que es necesaria la colaboración entre países –y hay algunos como Nigeria o China que no lo facilitan-. Por otra parte, se investigan organizaciones bien estructuradas, que tienen muy bien coordinadas sus funciones y que son pluri- delictuales. “Si no logramos esa colaboración y no estamos bien organizados, podremos atacar un tentáculo, pero no será posible acabar con esa suerte de pulpo que es la trata”.

Las víctimas, lo más importante

La fiscal tuvo unas palabras para la protección de las víctimas “a quienes pedimos mucho”. Es cierto que muchas veces sus testimonios son esenciales para poder perseguir el delito, pero no podemos exigirles que se enfrenten a una organización que sabe dónde viven sus familias y que las atemoriza. La jurisprudencia actual considera que para que la declaración de la víctima sea suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia, un requisito que debe cumplir es la coherencia en el relato: ¿cómo va a mantener un discurso coherente una mujer que ha atravesado el desierto, ha sido violada, amenazada, sometida a todo tipo de vejación y violencia? Otro de los requisitos es que la víctima no tenga animadversión hacia el denunciado: ¿De verdad alguien cree que esto es posible? En ese sentido, Beatriz Sánchez resaltó la labor fundamental de las ONGs aportando pruebas en los juicios.

Una de estas organizaciones es APRAMP, cuya presidenta, Rocío Nieto, explicó que “en las calles hay mujeres que pagan 50 euros por estar en una esquina, chicas que hacen entre 10 y 15 servicios la noche, que pueden aportar a sus amos hasta 1.500 euros y, cuando se ponen enfermas, se les descuenta del mínimo que perciben”. Y cada vez son más jóvenes.

Rocío reclamó “alternativas reales” para dar salida a las víctimas. Es “muy difícil” buscar trabajo para ellas por el rechazo que genera en la sociedad su pasado. Y recordó que en lugar de juzgar a estas mujeres, habría que mirar hacia el proxeneta y el demandante: “si hay demanda hay prostitución”.

Desde ese punto de vista, Mabel Lozano habló de la necesidad de construir y de ir a las ventanas de los más jóvenes. “Lo más importante es construir a seres humanos. Todo el mundo sabe lo que es la trata, pero siempre desde un mismo enfoque, el morbo, el amarillismo”, denunció Lozano, quien contó cómo conoció a una chica de origen ruso que tras ser captada 800 hombres pagaron por sus servicios en tan sólo dos meses.

Para Lozano, autora de documentales que han servido como elementos de formación en la materia, una de las claves para luchar contra este delito es educar desde unas edades tempranas, antes de que se asocie la prostitución al entretenimiento. “Es importante la labor de prevención que se haga en los países de origen, pero también en España es fundamental sensibilizar y educar”, dijo.

Mabel Lozano ha estrenado un corto-documental en el que cuenta la historia de Loveth, una superviviente nigeriana. Una dramática historia en la que se habla de una de las especifidades de la trata de nigerianas, como es el vudú.

Piden una Ley Integral contra la trata

Todas las personas que intervinieron en la mesa redonda del jueves alabaron los avances realizados en la lucha contra la trata en nuestro país, especialmente a partir del año 2010. Pero, “pedimos una ley integral contra la trata, donde se castigue el delito y se proteja a la víctima”, dijo Laura, como portavoz de las víctimas. Después de una larga trayectoria, Laura forma parte de “unidad de rescate” de APRAMP, formada por 12 mujeres supervivientes de la trata, que cada día contactan con 280 víctimas, de 39 nacionalidades, para intentar ayudarlas. Laura sabe lo importante que es que “alguien crea en ti, cuando has perdido la fe en ti misma, cuando te has abandonado, cuando no tienes a dónde acudir”.

Testimonio

Tras perder su trabajo en Brasil y verse obligada a dejar de estudiar la carrera de Derecho porque no podía pagar la universidad, una red de tráfico de personas captó a Laura aprovechando su vulnerabilidad. “No es un tópico, te dicen que en 6 meses limpiando y cuidando niños podrás lograr dinero para estudiar cinco años en Brasil, y les crees”, compartió Laura el jueves.

Pero después de una semana y ya sin pasaporte, supo lo que le esperaba: “Vosotras habéis venido a ejercer la prostitución. Y si no os sometéis iremos a por vuestra familia”.

A partir de ahí, un calvario que duró años. Paseo por clubes de Portugal, porque cuando pasan unas semanas te consideran “carne vieja” y te trasladan. Sevilla: noches a la intemperie “generando dinero, que no ganándolo”. Drogas y alcohol para soportar el ser sometida a la prostitución y “seguir sonriendo”, como manda el guión.

“Piensas en irte, pero ¿A dónde? Sin dinero, sin documentos, sin nadie a quien conozcas, con la imagen de la policía corrupta que arrastramos desde nuestros países”. Son “cadenas invisibles”.

Afortunadamente llegó a Madrid y tomó contacto con la unidad de rescate de APRAMP. La mediadora le dijo: “tú puedes ser lo que quieras”. Y aunque no fue inmediato, le hizo caso. Hoy su sueño es rescatar a cuantas más mujeres sea posible.

Fuente: AmecoPress
Licencia: Consultar en su web

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