Publicidad

20 de junio de 2016

Solicitudes de refugio a Brasil aumentaron casi 2.900% en seis años

Flávia Villela – Reportera de Agência Brasil

Brasil acoge a 9.000 refugiados reconocidos, procedentes de 78 países, en especial de Siria, de la República Democrática del Congo y de Angola, y esa cifra sigue creciendo debido a crisis humanitarias y conflictos armados en diferentes partes del mundo. En los últimos seis años, hubo un incremento superior al 2.860% en las solicitudes de asilo, según informó el Comité Nacional para los Refugiados (Conare).

De acuerdo con Gabriel Godoy, oficial de protección del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en 2010 el país recibía 500 solicitudes de refugio por año, y que hoy recibe 1.200 por mes. En el 2015, se registraron más de 28 mil solicitudes: “La realidad mundial ha tenido impacto en Brasil, donde se ha visto un rápido incremento en las solicitudes de refugio. Hay que reconsiderar el sistema brasileño de refugio de modo a proporcionar una mayor capacidad de respuesta a ese creciente volumen de solicitudes, lo que demanda más recursos financieros y humanos”.

Así lo declaró Godoy durante un seminario sobre la situación de los refugiados promovido por ACNUR, en colaboración con Cáritas (entidad de promoción social y defensa de los derechos humanos vinculada a la Iglesia Católica) y celebrado el jueves (16) en Río de Janeiro. Abogó además por la creación de un Plan Nacional de Integración Local para garantizar más derechos a los refugiados: “Aunque las directrices de acogida ya están en la Constitución, hace falta que se traduzcan en una práctica efectiva”.

El congoleño Charle Congo vive en Río de Janeiro hace ocho años, y llegó al país huyendo del conflicto armado en su país. Mencionó el idioma y el prejuicio como los principales obstáculos que enfrenta para adaptarse. “Muchos desprecian a los refugiados; piensan que son fugitivos. El protocolo que recibimos cuando llegamos de poco nos sirve. Es un trozo de papel que hace que algunos empleadores se sientan inseguros, pues piensan que no vale nada”. Hoy, casado con una brasileña, con quien tuvo un hijo, Congo se considera casi brasileño: “Después de un tiempo, nos acostumbramos. Hoy día enfrento las mismas dificultades y disfruto de las mismas ventajas que los brasileños”.

Otra congoleña, Naomi Kaka, de 23 años, vive en Brasil hace poco más de un año y medio, y cuenta que en su país estudiaba contabilidad. “Para mí lo más difícil es encontrar trabajo”, comenta Kaka, que hasta hoy no consiguió contactar con la familia que dejó en el Congo.

Aline Thuller, coordinadora de Atención a Refugiados de Cáritas en Río, explicó que no para de crecer el número de congoleñas que llegan solas a Brasil, embarazadas o con niños pequeños. “El Congo es conocido hoy como la capital mundial de la violencia sexual contra la mujer. Así que, si una familia tiene condiciones de sacar a alguien del país, elige a mujeres y niños, que están en una situación más vulnerable. Además, esa cantidad (de refugiados) tiende a aumentar, pues es un año electoral, en un país cuyo presidente es un dictador, lo que deberá intensificar los conflictos”, dice.

Durante el seminario, los ponentes también defendieron que se incluya en la lista de refugiados los perseguidos por su orientación sexual. “Desgraciadamente existen todavía 86 países en el mundo que criminalizan las relaciones homosexuales y castigan a esa relación con la pena de muerte. “Brasil ha reconocido tales peticiones y esa es una buena práctica, aunque supone un desafío. El ACNUR defiende que se interprete el concepto de refugiado en un sentido más amplio”, afirmó Gabriel Godoy.

Con la colaboración de la reportera Joana Moscatelli, del Radioperiodismo.

Traducción: Lucas Magdiel

Fuente: Agência Brasil
Licencia: Creative Commons


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Publicidad