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13 de julio de 2016

No mueren, son asesinadas

En los últimos días, un hombre de 30 años apuñala a su pareja en la capital aragonesa y otro de 22 mata a su ex y la lanza al mar en Melilla*

Madrid, España
AmecoPress


“No mueren, son asesinadas”, insisten expertas y organizaciones dirigiéndose a periodistas y analistas. 27 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va de año. La última, una joven de 22 años, en Oviedo. Y todavía el machismo se resbala en titulares y enfoques de noticias y medios que siguen manejados por ellos y que dan importancia a temas elegidos y protagonizados por ellos. Unos ellos para los que la violencia machista no es prioritaria.

El liderazgo del mundo sigue en manos de hombres. Conflictos armados, desplazamientos humanos, abusos, injusticias, pactos y deportes, todo parece estar hecho por ellos, mientras que las mujeres se convierten en las “víctimas” de sus decisiones. El hombre –referente político y social- impone de este modo sus capacidades y habilidades como universales y consolida sus privilegios. Tal vez por ello, cuando se narra el acontecer se sigue deformando lo evidente: ¡no mueren, son asesinadas!

Las mujeres están siendo asesinadas. También sus hijos e hijas. Desde el Feminismo se señala que mientras exista desigualdad entre mujeres y hombres, se seguirá amparando la violencia de género. Mujeres y organizaciones reclaman menos minutos de silencio, menos declaraciones y más compromisos y soluciones ya.

Es evidente que esas soluciones no deben responder únicamente a la cifra de mujeres asesinadas o las violaciones descubiertas por los San Fermines. La violencia de género tiene muchas facetas y centrarnos en las agresiones violentas, y en concreto las que tienen trágico final, es una forma de oscurecer el resto de la situación y de la historia, que es mucho más compleja.

Fuente: Ameco Press
Licencia: Consultar en su web
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*En tres días, son tres las mujeres asesinadas por la violencia machista. Ellas no ocupan primeras páginas. No son futbolistas de élite. No son toreros, aunque hayan tenido que ir toreando la vida, hasta que un mal nacido les ha dado la última cornada. La que acabó de romper sus ilusiones. La que les arrebató la vida. RBlanco

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