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4 de junio de 2013

Nuestro lugar común. Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos de América Latina y el Caribe

Ignacio Cirio, Radio Mundo Real

Ofertas de carne de cerdo rusa en Montevideo; expulsiones de campesinos paraguayos por parte de sojeros brasileños; transnacionales chinas instalando una hidroeléctrica en Puebla, México donde su Sierra Norte es reservorio de agua dulce para riego y uso humano de decenas de miles de familias; corporaciones estadounidenses instalan un ingenio de etanol azucarero en el Cauca, Colombia, desplazando familias productoras de alimentos básicos que, hoy, llegan desde Chile; regulaciones “clonadas” en varios países del Cono Sur reglamentando el uso, intercambio y transporte de semillas locales por parte de los agricultores, que se transforman de guardianes de la biodiversidad en “piratas” amenazantes de la “inocuidad”; MONSANTO muestra su “generosidad” donando toneladas de semillas transgénicas a la devastada y ocupada Haití; decenas de miles de soldados estadounidenses “custodian” el parque “Los Haitíces” en Dominicana; megabuques asiáticos en el Pacífico arrasan con la pesca con que hasta poco antes vivían los pescadores artesanales nicaragüenses; “inversiones agrícolas” acaparan tierras fértiles y expanden el monocultivo de mercancías de exportación que alimentan ganado o automóviles en Europa...

Las imágenes y situaciones, con un creciente nivel de violencia y de comunidades que no acceden al mínimo nivel de alimentación adecuada, se multiplican en toda América Latina y el Caribe ad infinitum. De ahí que el proyecto político de la soberanía alimentaria sea en la actualidad un elemento aglutinante de denuncias, reclamos y movilizaciones de comunidades, organizaciones y redes regionales en todo el continente. Y que ese reclamo llegue a las instancias de gobernanza global como la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) o las experiencias de integración regionales como la Comunidad de Estados de América Latina y Caribe (CELAC) y la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR).

Conscientes de que no es posible combatir el hambre sin tener en consideración el panorama completo de lucha por la tierra, las semillas criollas, el agua y el derecho de los pueblos productores de alimentos a su autonomía y desarrollo es que un conjunto de movimientos sociales y redes regionales han iniciado un camino de confluencia y alianza que, aunque ha conocido ya momentos de visibilización y acción conjunta, tendrá su lanzamiento fundacional en el mes de mayo, en Colombia.

Se trata de la Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos de América Latina y el Caribe, una alianza política y social de redes regionales y subregionales (latinoamericanas y caribeñas) de movimientos y organizaciones campesinas, pueblos indígenas, agricultores-as familiares, agricultura urbana, pastores, pescadores artesanales, trabajadores y trabajadoras rurales, campesinos agroecológicos, mujeres, jóvenes, ambientalistas y consumidores comprometidos en la lucha por la soberanía alimentaria para la soberanía y autodeterminación de los pueblos.

La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-VC), la Confederación de Productores Familiares del Mercosur (COPROFAM), Amigos de la Tierra de América Latina y el Caribe (ATALC), el Movimiento Agroecológico de América Latina y Caribe (MAELA), la Confederación de Pescadores Artesanales de Centroamérica (CONFEPESCA), el Consejo Internacional de Tratados Indios (CITI), el Foro Latinoamericano de Pescadores Artesanales, la Marcha Mundial de Mujeres (MMM), la Regional Latinoamericana de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación (UITA) y la Red de Acción contra los Plaguicidas de América Latina (RAP-AL), con el acompañamiento de varias organizaciones, han aportado a la construcción de este espacio.

Un espacio que se concibe amplio y en crecimiento, con base en un conjunto de principios y con el objetivo de contribuir a la unidad y organización de los pueblos en la lucha por la soberanía alimentaria como elemento sustancial en la construcción de un nuevo modelo de sociedad con identidad, buen vivir y soberanía.

Ello implica también contribuir a la resistencia al modelo de desarrollo imperante que artificializa y privatiza los sistemas alimentarios, cultura, saberes y conocimientos a favor de grandes corporaciones, imponiendo estilos de producción, distribución, abastecimiento y consumo que acarrean desnutrición, hambre, mala distribución, destrucción de lazos sociales y acaparamiento de bienes de la naturaleza en manos de unos pocos para especular con el hambre de muchos.

La coordinadora de la Alianza y miembro de Anamuri, CLOC-VC, Francisca Rodríguez, dijo que la conformación de la misma representa una “maduración del proceso” y un “crecimiento de los movimientos” expresado en un “paso político importante en que nos presentamos frente a la apertura de algunos organismos internacionales ante nuestra participación”.

En marzo de 2012, en su reunión regional, FAO aceptó comenzar a discutir en términos de soberanía alimentaria sus programas continentales, al tiempo que la Alianza, que ha evolucionado desde el Comité Internacional de Planificación (CIP) inicialmente constituido por puntos focales sectoriales y hoy con representación de redes regionales, ha contado con el trabajo de sus portavoces en el denominado Mecanismos de la Sociedad Civil que cuenta con voz en el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial.

“Necesitamos brindar un fuerte piso de reflexión y movilización a esos portavoces” —agrega Francisca Rodríguez. “Hoy la soberanía alimentaria es una bandera de los pueblos, no solamente de las campesinas, los campesinos o los pescadores y pueblos indígenas”.

“Hoy el capital nos declara la guerra y transforma el alimento en una mercancía, donde los gobiernos incluso con las mejores intenciones van sucumbiendo. Crear esta Alianza es pues generar ese puente con el resto de los movimientos trayendo la razón de vida del mundo rural hacia la ciudad para comprender que la agricultura es un patrimonio de toda la humanidad. Ayer construimos alianzas para darnos cuenta frente a qué estábamos. Hoy día tenemos la certeza de a quiénes nos enfrentamos”, reflexionó la dirigente campesina.

Con un amplio debate sobre esos principios comunes, la aprobación de un Plan de Acción y una estructura que permita su desarrollo, la Asamblea Fundacional de la Alianza por la Soberanía Alimentaria de los pueblos de América Latina y el Caribe representará un actor dinamizador desde los campos, las montañas, los ríos, manglares y mares hacia el conjunto de los movimientos populares latinoamericanos y caribeños.

Claves

* La Alianza por la Soberanía Alimentaria de los pueblos de América Latina y el Caribe tendrá su asamblea fundacional en Colombia del 3 al 6 de mayo de 2013.

* Participan redes regionales de movimientos y organizaciones campesinas, de pescadores, de Pueblos Indígenas, ambientalistas, agroecológicas y de mujeres, entre otras.

* Se trata de un espacio amplio, en base a un conjunto de principios y con el objetivo de contribuir a la unidad y organización de los pueblos en la lucha por la soberanía alimentaria como elemento sustancial en la construcción de un nuevo modelo de sociedad con identidad, buen vivir y soberanía.

* En Colombia se debatirán y aprobarán esos principios, el plan de acción de la Alianza y la estructura de la misma.

Más información en:


Fuente: GRAIN



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