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14 de septiembre de 2012

Urge evitar nueva crisis alimentaria

América Latina
Noticias Aliadas

Aumento de precios de alimentos pone en riesgo seguridad alimentaria.


De no tomar medidas rápidas y coordinadas para enfrentar el aumento de los precios de los alimentos que se viene experimentado desde principios de año, se podría repetir una crisis alimentaria como la registrada en el 2007 y 2008, alertaron en un comunicado conjunto la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo Internacional de Desarrollo de la Agricultura (FIDA)

“La situación en los mercados mundiales de los alimentos, caracterizada por un fuerte aumento en los precios del maíz, el trigo y la soja, ha hecho aumentar el temor de una repetición de la crisis alimentaria mundial del 2007-2008”, dice el comunicado publicado el 4 de setiembre. “Pero una actuación internacional rápida y coordinada puede evitar que eso suceda. Necesitamos actuar con urgencia para asegurarnos que estos vaivenes de precios no degeneren en una catástrofe que golpee a decenas de millones de personas en los próximos meses”.

Según la FAO, sólo en julio los precios por tonelada de trigo subieron de US$243 a $317, de maíz de $244 a $316 y de soja de $440 a $617.

De acuerdo con estos organismos, “existen dos problemas interconectados que deben ser abordados: la cuestión inmediata de los precios elevados de algunos alimentos, que puede afectar en gran medida a los países que dependen de las importaciones alimentarias y a las personas más pobres, y el problema a largo plazo de cómo producir, comerciar y consumir alimentos en una época de crecimiento demográfico y de demanda y cambio climático”.

Cifras de la FAO señalan que en América Latina y el Caribe, 35% de la población —210 millones de sus 600 millones de habitantes— vive en la pobreza y casi 40% de ella sufre hambre y subnutrición.

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), adscrito a la Organización de Estados Americanos, precisó que el aumento de precios se debe, entre otros motivos, a una caída en la producción de cultivos por la sequía en EEUU y condiciones climáticas adversas en otras partes del mundo.

Para el IICA, las alzas internacionales de los precios del maíz, la soja y el trigo tendrán efectos directos sobre el consumo y a lo largo de las cadenas alimenticias en América Latina y el Caribe.

Los países de la región con mayor grado de vulnerabilidad serían los de América Central además de México, que tienen tratados de libre comercio con EEUU e importan casi la totalidad de sus productos agrícolas de ese país. Por otro lado, países exportadores de cereales, como Argentina y Brasil, se verían beneficiados con el aumento de los precios de esos productos.

El IICA agregó que si bien el alza de los precios es un fenómeno temporal y se limita al maíz, la soja y el trigo, “desde el punto de vista de la seguridad alimentaria a lo interno de los países, los grupos de población más pobres y vulnerables serán los que sientan en mayor medida el impacto de un posible aumento de los precios domésticos de los alimentos, ya que la participación de los alimentos en el gasto total de estos grupos de población es sumamente alta y en muchos casos los ingresos apenas les alcanzan para hacer frente a sus necesidades mínimas de alimentación”.

“Un mayor precio de alimentos básicos como el maíz, que constituye la base de la dieta de las familias de bajos ingresos de América Latina y el Caribe, puede agudizar las situaciones de pobreza y malnutrición, con resultados negativos en el bienestar social, físico y mental a largo plazo”, indicó el IICA.

Los organismos internacionales recomendaron promover la producción agrícola sostenible en los países pobres importadores de alimentos, así como implementar políticas dirigidas a adaptar la agricultura al cambio climático global. —Noticias Aliadas.

Fuente: Noticias Aliadas

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