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4 de enero de 2012

Estados Unidos debe pedir disculpas al superviviente de tortura Maher Arar -Ciberacción-

Estados Unidos
Amnistía Internacional


Maher Arar, ciudadano canadiense, fue detenido en el aeropuerto JFK de Nueva York el 26 de septiembre de 2002, cuando regresaba a Canadá procedente de Túnez donde había visitado a la familia de su esposa. Permaneció recluido casi dos semanas bajo custodia estadounidense antes de ser trasladado en secreto a un centro de detención en Siria vía Jordania. Permaneció allí un año y fue torturado. Durante 10 meses estuvo encerrado en una pequeña celda, a la que Maher Arar llama “la tumba”.

En octubre de 2003, Maher Arar fue liberado sin cargos y devuelto a Canadá. Una investigación judicial en Canadá confirmó que Maher Arar había sido torturado, consideró probable que Estados Unidos se hubiese basado en información inexacta que le facilitó Canadá, y subrayó que en sus investigaciones las autoridades canadienses no habían encontrado “ninguna información que pudiese implicar al Sr. Arar en actividades terroristas”. En consecuencia, el gobierno de Canadá reconoció su implicación en la penosa experiencia sufrida por Maher Arar, le ofreció una indemnización económica y le pidió disculpas formales.

En contraste, Estados Unidos se negó categóricamente a cooperar con la investigación canadiense y, aunque un pequeño grupo de congresistas tomaron la iniciativa individual de pedirle disculpas, el presidente de Estados Unidos y el Congreso en su totalidad no se han disculpado oficialmente ante Maher Arar ni le han ofrecido ninguna otra forma de reparación. Al contrario, el Departamento de Justicia consiguió parar sus intentos de reclamar una reparación en los tribunales, argumentando que podía poner en peligro la seguridad nacional.

Canadá también ha pedido al gobierno de Washington que quite el nombre de Maher Arar de su lista de personas bajo vigilancia, petición que ha sido rechazada. Así, Maher Arar continúa sin poder viajar a Estados Unidos ni sobrevolar su espacio aéreo y se enfrenta a la incertidumbre de que otros países puedan haber adoptado esa misma lista. Además, siente que para limpiar su reputación es muy importante que su nombre sea eliminado de esa lista.

La tortura es inmoral, ilegal y es un delito de derecho internacional. Exige al presidente Obama que pida disculpas oficiales a Maher Arar y le garantice su derecho a reparación.

¡Actúa!

Fuente: Amnistía Internacional España

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