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27 de agosto de 2011

Ambas partes del conflicto deben proteger a los detenidos ante el riesgo de tortura

Libia
Amnistía Internacional
27/08/2011


Londres.- Ambas partes en el conflicto que se desarrolla en Libia deben garantizar que las personas bajo su custodia no son torturadas ni sometidas a otros malos tratos, ha manifestado Amnistía Internacional hoy*.

La organización ha hecho este llamamiento a raíz de los informes enviados el pasado martes por su delegación en Libia, que ha reunido convincentes testimonios de supervivientes de abusos cometidos tanto por los soldados partidarios de Gadafi como por las fuerzas rebeldes en la localidad de Az Zawiya y sus alrededores.

TESTIMONIOS DE ABUSOS COMETIDOS POR LAS FUERZAS REBELDES

Contra combatientes leales al coronel Gadafi

El pasado martes, Amnistía Internacional se reunió con algunas autoridades en la Escuela de Bir Tirfas, utilizada ahora para recluir a soldados partidarios de Gadafi, presuntos mercenarios extranjeros y personas leales supuestamente a Gadafi.

Las autoridades dijeron que no iban a repetir las violaciones de derechos humanos del anterior régimen. Se comprometieron a hacer valer el derecho de los detenidos a ser tratados con dignidad y a tener un juicio justo.

En una celda con 125 personas recluidas en condiciones de hacinamiento, sin espacio apenas para dormir ni moverse, un muchacho explicó a Amnistía Internacional que había respondido a los llamamientos que hacía el gobierno de Gadafi en busca de voluntarios para luchar contra la oposición.

Dijo que lo llevaron a una base militar de Az Zawiya, donde le entregaron un fusil Kalashnikov, que no sabía utilizar.

Contó a Amnistía Internacional: “Cuando la OTAN bombardeó la base, alrededor del 14 de agosto, los supervivientes huimos. Tiré mi arma al suelo y pedí refugio en una casa cercana. Dije a los dueños lo que había pasado, y creo que llamaron a los revolucionarios [thuuwar], porque se presentaron allí poco después.

"Me dijeron a gritos que me rindiera. Puse las manos en alto. Me hicieron arrodillarme en el suelo y poner las manos en la nuca. Entonces uno me dijo que me levantara. Cuando lo hice, me disparó a quemarropa en la rodilla. Caí al suelo, y empezaron a golpearme con las culatas de sus fusiles en todo el cuerpo y en la cara."

"Me tuvieron que poner tres puntos detrás de la oreja izquierda debido a ello. A veces nos golpean y nos insultan todavía bajo custodia, y nos llaman asesinos."

Un miembro de las fuerzas de seguridad de Gadafi contó a Amnistía Internacional que un grupo de hombres armados lo habían capturado cerca de Az Zawiya alrededor del 19 de agosto, cuando llevaba provisiones a las fuerzas partidarias de Gadafi.

Dijo que lo habían golpeado por todo el cuerpo y en la cara con las culatas de los fusiles y le habían dado puñetazos y patadas. Presentaba marcas que coincidían con su testimonio. Contó a Amnistía Internacional que bajo custodia las palizas eran menos frecuentes y menos fuertes, pero que continuaban intermitentemente, dependiendo de los guardias que estuvieran de servicio.


Contra trabajadores migrantes

Las autoridades a cargo de los detenidos de Az Zawiya explicaron que alrededor de la tercera parte de ellos eran “mercenarios extranjeros”, especialmente de Chad, Níger y Sudán.

Sin embargo, algunos detenidos con los que habló la delegación de Amnistía Internacional afirmaron ser trabajadores migrantes. Dijeron que los habían detenido a punta de pistola en sus casas, lugares de trabajo y en la calle debido al color de su piel.

Ninguno llevaba uniforme militar. Algunos dijeron a Amnistía Internacional que temían por su vida, pues sus captores y varios guardias los habían amenazado y les habían dicho que iban a ser “eliminados o condenados a muerte”.

Cinco chadianos pertenecientes a una misma familia, entre ellos un menor, contaron a Amnistía Internacional que, el 19 de agosto, se dirigían en un vehículo a una granja de las afueras de Az Zawiya para recolectar productos, cuando un grupo de hombres armados, algunos con uniforme militar de faena, les dieron el alto.

Los hombres armados dieron por hecho que los cinco eran mercenarios y los entregaron a las autoridades encargadas de los detenidos pese a asegurar el conductor del vehículo, que era libio, que eran trabajadores migrantes.

Un joven de 24 años de Níger, que llevaba cinco años viviendo y trabajando en Libia, contó a Amnistía Internacional que tres hombres armados se lo habían llevado de su casa el 20 de agosto.

Dijo que lo habían esposado, golpeado y puesto en el maletero de su vehículo. Explicó: "No tengo nada que ver con este conflicto. Lo único que quería era ganarme la vida. Pero, debido al color de mi piel, estoy aquí, detenido. ¿Quién sabe lo que me va a pasar ahora?"


TESTIMONIOS DE ABUSOS COMETIDOS POR LAS FUERZAS PARTIDARIAS DE GADAFI

La delegación de Amnistía Internacional encontró indicios de violaciones de reclusos de la famosa prisión de Abu Salim de Trípoli.

Algunas personas que habían estado recluidas allí dijeron que habían visto sacar a jóvenes de sus celdas por la noche y devolverlos a ellas horas después manifiestamente abatidos.

Dos muchachos habían dicho a sus compañeros de celda que un guardia los había violado. Según un testimonio: "Uno de los muchachos estaba especialmente mal cuando lo devolvieron a su celda. Le habían desgarrado la ropa e iba casi desnudo. Nos dijo que lo habían violado. Esto les ocurrió varias veces a esos dos muchachos."

Miles de hombres, incluidos civiles desarmados han “desaparecido” durante el conflicto, tras llevárselos las fuerzas partidarias de Gadafi. Sus familiares llevan meses sufriendo la angustia de no saber qué ha sido de ellos.

Muchos hombres que habían quedado en libertad recientemente contaban historias de tortura y otros malos tratos en centros de detención de Gadafi en Sirte y Trípoli. Explicaron a Amnistía Internacional que los habían azotado con cables metálicos, golpeado con palos y electrocutado.

Los delegados de Amnistía Internacional entrevistaron también a varios hombres que dijeron que las fuerzas partidarias de Gadafi habían disparado contra ellos después de haberlos capturado, pese a que era evidente que no suponían ya ninguna amenaza.

Un hombre al que habían capturado cerca del frente oriental próximo a Ajdabiya el 21 de marzo contó que le habían insertado el cañón de un fusil en el ano estando con los ojos vendados
*Ayer, 26 de agosto

Fuente: Amnistía Internacional España

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