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20 de julio de 2011

Acerca del retorno de los fetos que hablan

Por Claudia N. Laudano
20.7.2011
Artemisa Noticias


Mientras el debate público sigue sumando consensos para evitar muertes de mujeres por abortos clandestinos y la coyuntura electoral dilata el debate parlamentario sobre la interrupción voluntaria del embarazo en condiciones seguras; los grupos que se oponen al aborto legal ensayan renovadas estrategias comunicacionales para llamar la atención ciudadana.

En tal sentido, nada los detiene para recurrir a recursos melodramáticos e impactantes como afiches con representaciones de fetos destrozados que claman por sus vidas en primera persona o presentar videos con imágenes trucadas en calidad de ‘evidencia científica’.

No obstante, el tema viene desde larga data. A mediados de la década del ’80, la difusión del video 'El grito silencioso' en los EE.UU. constituyó un aporte clave en el campo audiovisual con el que se pretendió designar como 'niño' a la imagen de un feto en movimiento, visto en la pantalla de un televisor. Diferentes artículos del campo académico desarticularon entonces los principales supuestos básicos comentados por el médico ex practicante de abortos que operaba de intérprete del video para el público televidente. Entre ellos, indicaron que un feto de doce semanas no tiene corteza cerebral como para recibir impulsos de dolor como sostiene el relato; que tampoco es posible que grite sin aire en los pulmones; que el tamaño de la imagen mostrada es casi el doble de la que corresponde a un feto de doce semanas; que en esa etapa los movimientos son reflejos y sin propósitos, y que las imágenes de movimiento frenético del feto (en supuesta ‘defensa’ por la intromisión de instrumental para quitarlo del útero) debieron haberse generado por aceleramiento de la película. Estos elementos resituaron de inmediato el material en cuestión en el campo de las construcciones culturales más que en el de la evidencia médica.

A la vez, otro elemento fundamental que intentó afianzarse desde entonces fue la independencia del feto del cuerpo de la mujer gestante. De allí a encontrarnos con imágenes de fetos flotando y hablando por sí mismos en el espacio público (en afiches, folletos y graffitis estampados en las paredes) fuera del cuerpo de la mujer que lo gesta, hubo apenas un paso. A esta invisibilidad de las mujeres en el proceso de gestación y a la asignación de sentidos del feto como figura principal y autónoma, contribuyeron sin duda las nuevas tecnologías reproductivas, cuyo uso en ecografías 3D y 4D de mujeres embarazadas se viene afianzando desde los años ’90.

Sin embargo, no siempre los grupos contrarios al derecho al aborto legal sostuvieron las mismas estrategias. Estas se reaniman y, en parte, recrudecen en coyunturas particulares cuando vuelve a tomar fuerza el debate público. En esta instancia, donde la legislatura nacional impone un impasse electoral para el tratamiento del proyecto de ley presentado por la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, sería fructífero insistir en restituir el sentido de la vida del feto en relación con la mujer que lo gesta, y continuar con la estrategia de mostrar imágenes de las acciones colectivas de las organizaciones de mujeres en pos de la legalización del aborto.

Fuente: Artemisa Noticias

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