Guatemala
Rigoberta Menchú Tum
16/09/2011
Un ejercicio crítico del derecho y deber de votar pasa por salvaguardar los principios de la democracia, y en esto el ejercicio pleno de la ciudadanía es fundamental.
Rigoberta Menchú Tum
16/09/2011
Un ejercicio crítico del derecho y deber de votar pasa por salvaguardar los principios de la democracia, y en esto el ejercicio pleno de la ciudadanía es fundamental.
De este proceso electoral del cual hay que hacer, en su momento, un análisis desde distintas aristas, hay dos elementos destacables que deben calificarse como positivos. El primero está relacionado con el incremento del padrón electoral. Lo trascendental es que por primera vez se observa que el mismo, en su mayoría, está integrado por mujeres tal como debe corresponder a un país en donde el género femenino es mayoritario. El segundo tiene que ver con el incremento del número de votantes que luego de la tendencia a la baja en los últimos procesos electorales, en las elecciones celebradas el domingo se coloca, en términos porcentuales, en los niveles de la primera elección realizada del período democrático. Estos dos elementos marcan diferencia y son el resultado de esfuerzos tanto de la sociedad civil como de las instituciones relacionadas con el tema.
Ninguna duda queda, a mayor participación mayor democracia. Sin embargo, la participación ciudadana no se mide sólo con relación en la cantidad sino con la calidad con la cual los ciudadanos y ciudadanas participan. En el caso concreto de las elecciones recién celebradas, si bien es cierto que es bastante notorio el incremento de votantes, hay factores que indican que hace falta mejorar la calidad de ese ejercicio ciudadano. No es suficiente acercarse a las urnas y marcar sobre un nombre o un símbolo; hace falta haber estado bien informado y haber estado en contacto no sólo con las propuestas de gobierno sino con la historia que cada uno de los proponentes llevaba consigo tanto en el marco de país como en el del propio proceso electoral y, para el segundo caso, suficiente debió haber sido observar quiénes se apegaron al respeto de la Ley y quiénes disminuyeron no solo los efectos de la misma sino la fuerza de las instituciones. Un ejercicio crítico del derecho y deber de votar pasa por salvaguardar los principios de la democracia, y en esto el ejercicio pleno de la ciudadanía es fundamental. Son las instituciones democráticas, incluidos los partidos políticos, las responsables en primera instancia de la construcción de la ciudadanía; lo demás debería ser responsabilidad del ciudadano y la ciudadana.
Guatemala necesita cambios para verse en la perspectiva de la democracia, pero no pueden darse ni esperarse cambios si los ciudadanos y ciudadanas no cambian, en tanto ellos son los sujetos de los mismos, son los portadores de derechos. El ingrediente básico de la ciudadanía es la actitud crítica y propositiva y por lo que se observa, ésta aún está por construirse en Guatemala. Desde esta perspectiva, la democracia hace a la vida y se hace en la vida individual y colectiva y por lo mismo es más que elegir un gobierno. Es más que un método para elegir y ser elegido. Es una forma de ser y de hacer. Su sujeto, más que el votante, es el ciudadano y la ciudadana que en su haber debe llevar la historia del país para actuar consciente y responsablemente.
Ninguna duda queda, a mayor participación mayor democracia. Sin embargo, la participación ciudadana no se mide sólo con relación en la cantidad sino con la calidad con la cual los ciudadanos y ciudadanas participan. En el caso concreto de las elecciones recién celebradas, si bien es cierto que es bastante notorio el incremento de votantes, hay factores que indican que hace falta mejorar la calidad de ese ejercicio ciudadano. No es suficiente acercarse a las urnas y marcar sobre un nombre o un símbolo; hace falta haber estado bien informado y haber estado en contacto no sólo con las propuestas de gobierno sino con la historia que cada uno de los proponentes llevaba consigo tanto en el marco de país como en el del propio proceso electoral y, para el segundo caso, suficiente debió haber sido observar quiénes se apegaron al respeto de la Ley y quiénes disminuyeron no solo los efectos de la misma sino la fuerza de las instituciones. Un ejercicio crítico del derecho y deber de votar pasa por salvaguardar los principios de la democracia, y en esto el ejercicio pleno de la ciudadanía es fundamental. Son las instituciones democráticas, incluidos los partidos políticos, las responsables en primera instancia de la construcción de la ciudadanía; lo demás debería ser responsabilidad del ciudadano y la ciudadana.
Guatemala necesita cambios para verse en la perspectiva de la democracia, pero no pueden darse ni esperarse cambios si los ciudadanos y ciudadanas no cambian, en tanto ellos son los sujetos de los mismos, son los portadores de derechos. El ingrediente básico de la ciudadanía es la actitud crítica y propositiva y por lo que se observa, ésta aún está por construirse en Guatemala. Desde esta perspectiva, la democracia hace a la vida y se hace en la vida individual y colectiva y por lo mismo es más que elegir un gobierno. Es más que un método para elegir y ser elegido. Es una forma de ser y de hacer. Su sujeto, más que el votante, es el ciudadano y la ciudadana que en su haber debe llevar la historia del país para actuar consciente y responsablemente.
- Rigoberta Menchú Tum
rigobertamenchutum@gmil.com
Reporte Diario 2255, servicio informativo de Incidencia Democrática, I.DEM. Guatemala, 14 de septiembre de 2011. i.dem@i-dem.org
http://www.s21.com.gt/opinion/2011/09/14/ciudadania-participacion
Fuente: ALAI
Licencia: Copyleft
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