BEATRIZ GIMENO
24/02/2010Para bajar los salarios, recortar los derechos sociales, hacer a los empresarios los dueños y señores de nuestras vidas, no hay nada como meter miedo. Nos quedaremos sin trabajo, nos quedaremos sin pensiones, y ese miedo nos lleva a aceptar lo que venga. Rajoy lo ha dicho claramente, mejor un trabajo con despido barato que ningún trabajo. Y así podía seguirse: mejor un trabajo con poca pensión que ninguna pensión, mejor un trabajo de 16 horas que ningún trabajo, mejor…Y nos come el miedo, aunque el miedo no tenga justificación. El lunes decía el periódico Público que todas las predicciones difundidas en los años noventa por empresarios y bancos fallaron. ¿Fallaron o no tenían ninguna base real y su único objetivo era meter miedo? Ahora también se expanden las previsiones catastrofistas de los mercados y eso aunque muchos teóricos y expertos de izquierdas nos dicen que los datos que manejan empresarios y bancos no son ciertos, pero, sobre todo, no son ineludibles. Pero esas voces apenas se escuchan. En los medios escritos o en las radios, en todas las tertulias, sólo oigo hablar de matemáticas. Y yo de matemáticas no entiendo. Pero entiendo que el miedo busca hacernos más vulnerables frente a la negociación y la defensa de nuestros derechos; y que pretende también expulsar a una buena cantidad de gente hacia sistemas privados de pensiones, de los que se oculta, en cambio, que son mucho más vulnerables que los públicos, y si no que se lo digan a los chilenos.