Radioagencia NP, Joaquim Pinheiro
En la ciudad de Limoeiro do Norte, ubicada en el estado de Ceará, región nordeste brasileña, los agrotóxicos pulverizados a través de vuelos sobre los monocultivos de ananás, bananas y melones, pertenecientes al perímetro de irrigación conocido como Jaguaribe Apodí, están contaminando el agua de la región.
De acuerdo con los resultados parciales de una investigación de la Universidad Federal de Ceará (UVC), por lo menos ocho tipos diferentes de veneno ya fueron encontrados en las muestras de tanques de agua que abastecen diariamente los domicilios de la población. Aun así, los concejales de la ciudad lograron a acabar con una ley municipal que prohibía la pulverización.
De acuerdo con los resultados parciales de una investigación de la Universidad Federal de Ceará (UVC), por lo menos ocho tipos diferentes de veneno ya fueron encontrados en las muestras de tanques de agua que abastecen diariamente los domicilios de la población. Aun así, los concejales de la ciudad lograron a acabar con una ley municipal que prohibía la pulverización.
El sanitarista Marcelo Ferreira, del Núcleo Trabajo, Salud y Medio Ambiente para la Sustentabilidad (Tramas) de la UFC cuenta que solamente con el relato de trabajadores del monocultivo del melón ya fue posible registrar el uso de más de 40 productos químicos.
“Alegan las empresas que si la pulverización no es realizada en tales plantíos, se puede perder hasta un 50% de la producción. De todo el veneno lanzado en las plantaciones, más de 30% se pierde con el viento, incluso contaminando el agua de los canales y las casas de los habitantes, muy cerca de las haciendas.”
En la década de 1990, las compañías transnacionales se instalaron en la región debido a los incentivos fiscales del gobierno del estado.
“No hay estudios sobre lo que el uso de esos agrotóxicos mezclados generan en la salud de las personas, es sabido que pueden conllevar desde del lagrimeo, dolores de cabeza, mareos, vómitos y, hasta en casos crónicos, mala formación fetal, problemas de depresión y suicidio.”
El líder comunitario José María fue asesinado el día 21 de abril de este año con 25 balazos tras denunciar la contaminación del agua y exigir que la ley municipal fuera cumplida. Hasta hoy el crimen no fue punido.
“Alegan las empresas que si la pulverización no es realizada en tales plantíos, se puede perder hasta un 50% de la producción. De todo el veneno lanzado en las plantaciones, más de 30% se pierde con el viento, incluso contaminando el agua de los canales y las casas de los habitantes, muy cerca de las haciendas.”
En la década de 1990, las compañías transnacionales se instalaron en la región debido a los incentivos fiscales del gobierno del estado.
“No hay estudios sobre lo que el uso de esos agrotóxicos mezclados generan en la salud de las personas, es sabido que pueden conllevar desde del lagrimeo, dolores de cabeza, mareos, vómitos y, hasta en casos crónicos, mala formación fetal, problemas de depresión y suicidio.”
El líder comunitario José María fue asesinado el día 21 de abril de este año con 25 balazos tras denunciar la contaminación del agua y exigir que la ley municipal fuera cumplida. Hasta hoy el crimen no fue punido.
Fuente: Radioagencia NP
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