Amnistía Internacional (Ciberacciones)
Tras la Segunda Guerra Mundial todos los gobiernos del mundo asumieron el consenso de que la tortura y los malos tratos son prácticas repugnantes e inmorales, y así lo plasmaron en la legislación internacional. La tortura no es admisible y nunca está justificada ni siquiera en guerras o situaciones de emergencia.
Sin embargo, lamentablemente en muchos países se sigue usando. Uno de ellos es la República Democrática del Congo y el Coronel Paul Ndokayi, un militar de carrera, es una de las víctimas de esta detestable práctica.
Sin embargo, lamentablemente en muchos países se sigue usando. Uno de ellos es la República Democrática del Congo y el Coronel Paul Ndokayi, un militar de carrera, es una de las víctimas de esta detestable práctica.
El Coronel Paul Ndokayi había servido en las fuerzas gubernamentales durante el conflicto de la República Democrática del Congo y era jefe de un programa para desmovilizar antiguas milicias.
En noviembre de 2006 fue detenido y estuvo en la jefatura de policía donde fue torturado y sometido a malos tratos. El 29 de noviembre fue el peor día cuando, según cuenta su abogado, lo torturaron “casi hasta la muerte”: lo ataron, lo encadenaron por los tobillos y lo obligaron a permanecer tumbado en el suelo. Después lo golpearon con correas, porras y palos, le dieron patadas en la cabeza y le apuñalaron en un pie de manera que perdió la consciencia, sólo para ser reanimado por sus torturadores, que le rompieron una mano por varios sitios con un trozo de madera. Esta sesión de tortura duró cinco horas.
Actualmente se encuentra en una prisión en Kinshasa, donde se le niega el tratamiento médico para las lesiones sufridas durante la tortura. Ha sido acusado de “terrorismo”.
Tres año y medio después, el coronel Paul Ndokayi sigue sin comparecer ante una autoridad judicial, por lo que le es imposible impugnar la legalidad de su detención y reclusión ni poner a sus torturadores a disposición judicial.
Pide que el coronel Paul Ndokayi reciba atención médica, que sea juzgado sin demora y que los responsables de torturarlo comparezcan ante la justicia.
En noviembre de 2006 fue detenido y estuvo en la jefatura de policía donde fue torturado y sometido a malos tratos. El 29 de noviembre fue el peor día cuando, según cuenta su abogado, lo torturaron “casi hasta la muerte”: lo ataron, lo encadenaron por los tobillos y lo obligaron a permanecer tumbado en el suelo. Después lo golpearon con correas, porras y palos, le dieron patadas en la cabeza y le apuñalaron en un pie de manera que perdió la consciencia, sólo para ser reanimado por sus torturadores, que le rompieron una mano por varios sitios con un trozo de madera. Esta sesión de tortura duró cinco horas.
Actualmente se encuentra en una prisión en Kinshasa, donde se le niega el tratamiento médico para las lesiones sufridas durante la tortura. Ha sido acusado de “terrorismo”.
Tres año y medio después, el coronel Paul Ndokayi sigue sin comparecer ante una autoridad judicial, por lo que le es imposible impugnar la legalidad de su detención y reclusión ni poner a sus torturadores a disposición judicial.
Pide que el coronel Paul Ndokayi reciba atención médica, que sea juzgado sin demora y que los responsables de torturarlo comparezcan ante la justicia.
¡Actúa!
Fuente: Amnistía Internacional España

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