América LatinaArtemisa Noticias
20/04/2010
Por Sarah Babiker
'Es difícil ser joven en América Latina. Los desafíos abiertos' (Editorial Sudamericana) es un libro compilado por Bernardo Kliksberg que indaga acerca de cómo afecta la crisis económica a los jóvenes latinoamericanos. El panorama no es muy halagüeño.
¿Por qué le afectará más esta crisis a América Latina y otras regiones en desarrollo? Básicamente, porque tanto Estados Unidos como Europa cuentan con recursos anticíclicos: pueden dedicar parte de su PIB a impulsar políticas que combatan el embate de la crisis. ¿Por qué la mayoría de los países latinoamericanos no cuenta con esos recursos? Pues porque llevan años siguiendo recetas de organismos internacionales que les invitaban a reducir el Estado. Y si en algo se han puesto de acuerdo los 25 cargos políticos latinoamericanos reunidos en el Foro de Pensamiento Social Estratégico, convocado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) y el fondo España- PNUD, es en que en una situación como la actual es necesario un estado que se ocupe de amparar a los más perjudicados por la crisis. Entre ellos los jóvenes. El volumen recopila las visiones de esas 25 autoridades, procedentes de 15 países latinoamericanos, y que agrupan Ministros y Ministras del Área Social, de Salud, de Interior o de Hacienda, Secretarios de Juventud, Primeras Damas. Se trata de una compilación heterogénea, que incluye análisis, presentación de las políticas sociales de cada país, e intercambio de experiencias. Si bien tiene un toque marcadamente institucional y algunos de los invitados aprovechan la plataforma brindada para deshacerse en elogios hacia su respectivo presidente, el volumen aporta interesantes datos, y puntos de análisis necesarios a la hora de abordar la situación de la juventud.
Rebeca Grynspan, Directora Regional del PNUD para América Latina, abre la publicación con números que preocupan: el 66% de los jóvenes latinoamericanos están desempleados, tienen empleos precarios o están fuera de la educación y del mercado laboral. En total los jóvenes suponen el 37% de la población latinoamericana, 104 millones de personas de las cuales 40 millones (un 39%) viven en la pobreza, 14 millones de ellos, en la extrema pobreza.
Bernardo Kliksberg, director del Fondo España- PNUD 'Hacia un Desarrollo Integrado e Inclusivo de América Latina y Caribe', y compilador de la obra se encarga de delinear los tres ejes sobre los que se abordarán las realidades de los jóvenes: Salud, trabajo y exclusión social e inseguridad ciudadana.
La directora de la Organización Panamericana de la Salud, Mirta Roses abre este apartado, planteando un abordaje integral de la salud, al tiempo que destaca la importante correlación de ésta con la educación y recuerda que, sobre todo en educación sexual, es necesario dar información, pero que ésta no tiene sentido si no viene acompañada por el acceso a los recursos sobre los que se informa.
Esperanza Martínez, Ministra de Salud de Paraguay, país donde un cuarto de los jóvenes y adolescentes vive bajo el umbral de la pobreza, expresa su preocupación sobre el embarazo adolescente, las niñas que trabajan como empleadas domésticas o en las redes de trata, o la alta mortalidad de los accidentes de motos para los jóvenes.
Franklyn Rodríguez y Carlos Alemán, son los secretarios de Juventud de República Dominicana y el Salvador respectivamente. Mientras Rodríguez destaca la importancia de la participación política de los jóvenes a través de organismos inclusivos, Alemán manifestaba su inquietud: 'aquellos chicos que nacieron en la década perdida ¿estarán destinados a vivir otra década perdida?'
'Informalización, terciarización, precarización'
A juzgar por lo que escribe Víctor Tokman, no parece que la década sea halagüeña. El ex Director Regional para las Américas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), pone de manifiesto la desgracia de los jóvenes a nivel laboral: cuando hay un crecimiento del empleo este se refleja tardía y atenuadamente sobre el empleo de los jóvenes. Sin embargo cuando aumenta el desempleo los jóvenes son los primeros en caer, ellos han sido las principales víctimas de los tres procesos que señala para América Latina en cuestiones laborales: 'informalización, terciarización, precarización'. Tokman se atreve a enumerar algunas causas que según el subyacen al desempleo juvenil: El desajuste entre aspiraciones y realidades (que disuade a los chicos con medios de trabajar en algo que no les gusta y distancia al estudiante de su primer empleo); capital humano insuficiente (casi el 50% de los jóvenes latinoamericanos no acabaron enseñanzas secundarias) y por último, las regulaciones laborales inadecuadas: con la excusa de potenciar el empleo, algunos países, entre ellos Argentina, aprobaron leyes para flexibilizar el contrato juvenil, al final fue como una especie de carta blanca para que los empleadores actuasen a su antojo.
Por su parte, la Ministra Argentina de Desarrollo Social, Alicia Kirchner introduce el tema de la concentración de esfuerzos e inversiones en tres líneas guía para el desarrollo: la seguridad alimentaria, la promoción de la familia, y la generación de empleo desde la economía social.
El 50% del presupuesto para luchar contra la inseguridad
Kliksberg tiene datos interesantes sobre la inseguridad: Actualmente en la región la tasa de homicidio ha llegado a 25 muertes por cada cien mil habitantes (eran 12 en 1990). America Latina se ha convertido en el segundo lugar más peligroso del mundo, solo por detrás del África Subsahariana. La inseguridad figura como la primera preocupación en los latinobarómetros.
Tras presentar estos datos, Kliksberg denuncia el abordaje policial del asunto, critica que se mezclen violencias de naturaleza tan distinta como el crimen organizado y la pequeña delincuencia juvenil, que se culpe al sistema judicial de ser blando, o al sistema penal de ser demasiado benévolo. Y discrepa, con datos, de la teoría de que con mano dura se consiga reducir la criminalidad.
La Ministra de Interior de Uruguay. Daisy Tourné, le secunda en su rechazo a las tentaciones de endurecer vigilancia y penas: de hecho Tourné anuncia gastar 50% del gasto público en seguridad, pero aclara desde un abordaje integral, que esos gastos incluyen educación, salud, vivienda, es decir, que el gasto en servicios sociales es el que garantiza la seguridad. Eso y la inclusión participativa en la sociedad. Para que, en un futuro no muy lejano, ser joven en América Latina no sea tan difícil.
Fuente: Artemisa Noticias
Rebeca Grynspan, Directora Regional del PNUD para América Latina, abre la publicación con números que preocupan: el 66% de los jóvenes latinoamericanos están desempleados, tienen empleos precarios o están fuera de la educación y del mercado laboral. En total los jóvenes suponen el 37% de la población latinoamericana, 104 millones de personas de las cuales 40 millones (un 39%) viven en la pobreza, 14 millones de ellos, en la extrema pobreza.
Bernardo Kliksberg, director del Fondo España- PNUD 'Hacia un Desarrollo Integrado e Inclusivo de América Latina y Caribe', y compilador de la obra se encarga de delinear los tres ejes sobre los que se abordarán las realidades de los jóvenes: Salud, trabajo y exclusión social e inseguridad ciudadana.
La directora de la Organización Panamericana de la Salud, Mirta Roses abre este apartado, planteando un abordaje integral de la salud, al tiempo que destaca la importante correlación de ésta con la educación y recuerda que, sobre todo en educación sexual, es necesario dar información, pero que ésta no tiene sentido si no viene acompañada por el acceso a los recursos sobre los que se informa.
Esperanza Martínez, Ministra de Salud de Paraguay, país donde un cuarto de los jóvenes y adolescentes vive bajo el umbral de la pobreza, expresa su preocupación sobre el embarazo adolescente, las niñas que trabajan como empleadas domésticas o en las redes de trata, o la alta mortalidad de los accidentes de motos para los jóvenes.
Franklyn Rodríguez y Carlos Alemán, son los secretarios de Juventud de República Dominicana y el Salvador respectivamente. Mientras Rodríguez destaca la importancia de la participación política de los jóvenes a través de organismos inclusivos, Alemán manifestaba su inquietud: 'aquellos chicos que nacieron en la década perdida ¿estarán destinados a vivir otra década perdida?'
'Informalización, terciarización, precarización'
A juzgar por lo que escribe Víctor Tokman, no parece que la década sea halagüeña. El ex Director Regional para las Américas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), pone de manifiesto la desgracia de los jóvenes a nivel laboral: cuando hay un crecimiento del empleo este se refleja tardía y atenuadamente sobre el empleo de los jóvenes. Sin embargo cuando aumenta el desempleo los jóvenes son los primeros en caer, ellos han sido las principales víctimas de los tres procesos que señala para América Latina en cuestiones laborales: 'informalización, terciarización, precarización'. Tokman se atreve a enumerar algunas causas que según el subyacen al desempleo juvenil: El desajuste entre aspiraciones y realidades (que disuade a los chicos con medios de trabajar en algo que no les gusta y distancia al estudiante de su primer empleo); capital humano insuficiente (casi el 50% de los jóvenes latinoamericanos no acabaron enseñanzas secundarias) y por último, las regulaciones laborales inadecuadas: con la excusa de potenciar el empleo, algunos países, entre ellos Argentina, aprobaron leyes para flexibilizar el contrato juvenil, al final fue como una especie de carta blanca para que los empleadores actuasen a su antojo.
Por su parte, la Ministra Argentina de Desarrollo Social, Alicia Kirchner introduce el tema de la concentración de esfuerzos e inversiones en tres líneas guía para el desarrollo: la seguridad alimentaria, la promoción de la familia, y la generación de empleo desde la economía social.
El 50% del presupuesto para luchar contra la inseguridad
Kliksberg tiene datos interesantes sobre la inseguridad: Actualmente en la región la tasa de homicidio ha llegado a 25 muertes por cada cien mil habitantes (eran 12 en 1990). America Latina se ha convertido en el segundo lugar más peligroso del mundo, solo por detrás del África Subsahariana. La inseguridad figura como la primera preocupación en los latinobarómetros.
Tras presentar estos datos, Kliksberg denuncia el abordaje policial del asunto, critica que se mezclen violencias de naturaleza tan distinta como el crimen organizado y la pequeña delincuencia juvenil, que se culpe al sistema judicial de ser blando, o al sistema penal de ser demasiado benévolo. Y discrepa, con datos, de la teoría de que con mano dura se consiga reducir la criminalidad.
La Ministra de Interior de Uruguay. Daisy Tourné, le secunda en su rechazo a las tentaciones de endurecer vigilancia y penas: de hecho Tourné anuncia gastar 50% del gasto público en seguridad, pero aclara desde un abordaje integral, que esos gastos incluyen educación, salud, vivienda, es decir, que el gasto en servicios sociales es el que garantiza la seguridad. Eso y la inclusión participativa en la sociedad. Para que, en un futuro no muy lejano, ser joven en América Latina no sea tan difícil.
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