En la década de 80, en un momento de debate entre los discursos sobre a agricultura brasileña, o concepto de agroecología surgía y representaba un proyecto alternativo. El conjunto de técnicas y conceptos que une el conocimiento tecnológico y el saber popular sobre el ecosistema era considerado un modelo de agricultura socialmente justo, económicamente viable y ecológicamente sustentable, diferente de la agricultura convencional, que siempre busco insumos y venenos para ampliar la producción y el lucro. Para tener una idea, sólo considerando las regiones Norte y Nordeste de Brasil, ya existen cerca de 2 millones de unidades de producción que no utilizan agrotóxicos.
La producción agroecológica tiene como objetivo preservar la vida con alimentos saludables, sin agrotóxicos y libre de transgénicos. Las relaciones del agricultor con la naturaleza son fundamentales en este proceso, como explica Vladimir Moreira, agrónomo del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en la región de Bagé, en el estado de Río Grande do Sul.
“La agroecología es un conjunto de técnicas, de criterios, de conocimiento local, de conocimiento del agricultor sobre el ecosistema en el cual vive, interacción del medio ambiente con la naturaleza y el ser humano. Es una red que llamamos “Tela de Gaya”. Gaya significa tierra en griego. Entonces, la agroecología consiste en una gran tela, donde el ser humano interactúa con los animales, vegetales y con la propia familia. La agroecología está constituida por diversos factores que van mucho más allá que la agricultura convencional, que es una agricultura de exclusión.”
Para los agricultores, el concepto de agroecología se da en la práctica, en el cotidiano. Ellos no dependen de ningún factor externo al lote de producción. No precisan comprar abono ni veneno. Para Délcio Jacó, de un asentamiento del MST en la ciudad de Hulha Negra, en el estado de Rio Grande do Sul, el objetivo de la agroecología va más allá de cuestiones económicas.
“La idea es no simplemente viabilizar su producción del punto de vista de la economía, sino también defender la vida, la biodiversidad, dentro de la propiedad, del asentamiento. Y también tener un alimento más saludable, para el productor, para la familia y para el resto de las personas.”
Por no precisar adquirir ningún insumo externo, las empresas de venenos arremetieron comercialmente alegando que sin agrotóxicos la producción caería y, al final, eso saldría más caro. Pero el agrónomo Vladimir Moreira está en desacuerdo y explica que el costo de la producción agroecológica es bajo, el agricultor arriesga menos y tiene retorno económico, social y de salud. Es lo que el agricultor Élio Francisco, también de la ciudad de Hulha Negra, consiguió probar en la práctica.
“Al comienzo no se creía mucho que pudiera dar resultado de verdad, porque parecía imposible producir cebolla sin usar nada de química. Pero es posible, porque mientras las otras empresas usan un río de dinero para producir cebolla, nuestro costo hace años que es casi cero. El tratamiento es ecológico. No tiene comparación. Llegamos a reducir el costo del tratamiento de la misma enfermedad en la cebolla sin el químico en hasta 90%.”
Délcio confirma la experiencia en su lote. Él cuenta que tiene mucho trabajo en su tierra, pero nada sale de su bolsillo y la producción continúa rindiendo algún dinero.
“El año pasado –cuando yo había plantado un poquito menos que una hectárea- saqué R$ 6 mil y sin gastar ni un centavo de costo. Eso, sin contar mi mano de obra, pero en gastos, en dinero de mi bolsillo, ni un centavo. No se desembolsa nada para producir. Pone en la producción aquello que produce en casa.”
El concepto de seguridad alimenticia también está muy relacionado a la agroecología. Saber lo que se come y comer sin desconfiar de algún producto utilizado en los alimentos nos da más seguridad. Garantizar la calidad necesaria de los alimentos para la familia presenta muchos desafíos para el productor, que precisa tener condiciones de renta y plantío. Y, para eso, según Flavio Valente, de la Acción Brasileña por la Nutrición y Derechos Humanos (Abrandh), sin cambios significativos en el modelo económico resulta mucho más difícil proporcionar al agricultor las condiciones necesarias.
“Garantizar la seguridad alimenticia para toda la sociedad depende de la lucha del pueblo brasileño. No depende de nadie específicamente. Primero, depende de una comprensión de que la prioridad debería ser garantizar que toda la población tenga condiciones de tener empleo, tierra para plantar, que el modelo agrícola fuese adecuado y que garantizase el apoyo a la agricultura diversificada, que produzca alimentos limpios y de calidad. Garantizar empleo para que las personas pudiesen tener dinero para comprar. Usted ve, entonces, que no es una cosa que depende de una u otra persona, sino de una organización social más adecuada.”
Felizmente, en la práctica, algunas personas ya pueden contar con la producción saludable de sus alimentos, independiente de empresas que venden semillas, abonos y otros productos. Para Don Délcio son muchas las ventajas, aunque ellas demoren un poquito para aparecer.
“Y en la cuestión de la salud también, porque si usted tiene un plantío de zanahoria, sabe lo que uso, usted va, tiene una zanahoria bonita, arranca y come. Yo ni la lavo, porque sé que no tiene ningún agrotóxico. Ahora, usted pasa por un cultivo tradicional y hace lo mismo, lo hace con un pie atrás, porque no sabe lo que han puesto. Las ventajas se ven en la salud de las familias, en la salud de los animales. Aquello que usted gasta en casa. Usted sabe que es mucho más saludable. Entonces, las ventajas vienen de a poco. De repente, al principio uno no percibe tanto la diferencia, pero con el pasar del tiempo va percibiendo que las diferencias comienzan a surgir allí: en el agua más saludable, por ejemplo. Entonces, hay un montón de factores que usted comienza a percibir de a poco en la mejora de la vida, inclusive en el aspecto económico.”
Considerando estos beneficios, Don Décio y otros agricultores de todo el país ya pueden decir que la producción agroecológica es vista como un cambio profundo en la concepción de agricultura. Es lo que explica Valdemar Arl, agrónomo de la Asociación para el Desarrollo de la Agroecología (Aopa).
“La agroecología debe ser vista como un instrumento de la transformación social y también una ruptura de paradigmas. Porque es la ciencia de la coevolución en interacciones positivas de cooperación, de complementaridad e inclusive de interdependencia. No es un descubrimiento nuevo, porque, en el pasado, el agricultor dependía de la naturaleza, no había ningún insumo interno. No existían los agrotóxicos, ni las semillas híbridas, o los abonos químicos, ni las máquinas, ni siquiera herramientas, prácticamente. Y él practicaba la agricultura.”
La disputa entre los discursos sobre la producción agroecológica, la convencional y la que utiliza transgénicos aún está muy presente en los días de hoy y está lejos de llegar al fin. Resta a la población brasileña reflexionar sobre el mejor modelo para producir el alimento suficiente para cerca de 180 millones de personas, llevando en cuenta los aspectos económicos, sociales, ambientales y de salud.
*Ficha técnica* Reportaje: Nina Fideles Sonoplastía: Adilson Oliveira y Jorge Mayer Fotos: Nina Fideles
Fuente: Radioagencia NP
[Mantener integridad del texto y citar Fuente]
La producción agroecológica tiene como objetivo preservar la vida con alimentos saludables, sin agrotóxicos y libre de transgénicos. Las relaciones del agricultor con la naturaleza son fundamentales en este proceso, como explica Vladimir Moreira, agrónomo del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en la región de Bagé, en el estado de Río Grande do Sul.
“La agroecología es un conjunto de técnicas, de criterios, de conocimiento local, de conocimiento del agricultor sobre el ecosistema en el cual vive, interacción del medio ambiente con la naturaleza y el ser humano. Es una red que llamamos “Tela de Gaya”. Gaya significa tierra en griego. Entonces, la agroecología consiste en una gran tela, donde el ser humano interactúa con los animales, vegetales y con la propia familia. La agroecología está constituida por diversos factores que van mucho más allá que la agricultura convencional, que es una agricultura de exclusión.”
Para los agricultores, el concepto de agroecología se da en la práctica, en el cotidiano. Ellos no dependen de ningún factor externo al lote de producción. No precisan comprar abono ni veneno. Para Délcio Jacó, de un asentamiento del MST en la ciudad de Hulha Negra, en el estado de Rio Grande do Sul, el objetivo de la agroecología va más allá de cuestiones económicas.
“La idea es no simplemente viabilizar su producción del punto de vista de la economía, sino también defender la vida, la biodiversidad, dentro de la propiedad, del asentamiento. Y también tener un alimento más saludable, para el productor, para la familia y para el resto de las personas.”
Por no precisar adquirir ningún insumo externo, las empresas de venenos arremetieron comercialmente alegando que sin agrotóxicos la producción caería y, al final, eso saldría más caro. Pero el agrónomo Vladimir Moreira está en desacuerdo y explica que el costo de la producción agroecológica es bajo, el agricultor arriesga menos y tiene retorno económico, social y de salud. Es lo que el agricultor Élio Francisco, también de la ciudad de Hulha Negra, consiguió probar en la práctica.
“Al comienzo no se creía mucho que pudiera dar resultado de verdad, porque parecía imposible producir cebolla sin usar nada de química. Pero es posible, porque mientras las otras empresas usan un río de dinero para producir cebolla, nuestro costo hace años que es casi cero. El tratamiento es ecológico. No tiene comparación. Llegamos a reducir el costo del tratamiento de la misma enfermedad en la cebolla sin el químico en hasta 90%.”
Délcio confirma la experiencia en su lote. Él cuenta que tiene mucho trabajo en su tierra, pero nada sale de su bolsillo y la producción continúa rindiendo algún dinero.
“El año pasado –cuando yo había plantado un poquito menos que una hectárea- saqué R$ 6 mil y sin gastar ni un centavo de costo. Eso, sin contar mi mano de obra, pero en gastos, en dinero de mi bolsillo, ni un centavo. No se desembolsa nada para producir. Pone en la producción aquello que produce en casa.”
El concepto de seguridad alimenticia también está muy relacionado a la agroecología. Saber lo que se come y comer sin desconfiar de algún producto utilizado en los alimentos nos da más seguridad. Garantizar la calidad necesaria de los alimentos para la familia presenta muchos desafíos para el productor, que precisa tener condiciones de renta y plantío. Y, para eso, según Flavio Valente, de la Acción Brasileña por la Nutrición y Derechos Humanos (Abrandh), sin cambios significativos en el modelo económico resulta mucho más difícil proporcionar al agricultor las condiciones necesarias.
“Garantizar la seguridad alimenticia para toda la sociedad depende de la lucha del pueblo brasileño. No depende de nadie específicamente. Primero, depende de una comprensión de que la prioridad debería ser garantizar que toda la población tenga condiciones de tener empleo, tierra para plantar, que el modelo agrícola fuese adecuado y que garantizase el apoyo a la agricultura diversificada, que produzca alimentos limpios y de calidad. Garantizar empleo para que las personas pudiesen tener dinero para comprar. Usted ve, entonces, que no es una cosa que depende de una u otra persona, sino de una organización social más adecuada.”
Felizmente, en la práctica, algunas personas ya pueden contar con la producción saludable de sus alimentos, independiente de empresas que venden semillas, abonos y otros productos. Para Don Délcio son muchas las ventajas, aunque ellas demoren un poquito para aparecer.
“Y en la cuestión de la salud también, porque si usted tiene un plantío de zanahoria, sabe lo que uso, usted va, tiene una zanahoria bonita, arranca y come. Yo ni la lavo, porque sé que no tiene ningún agrotóxico. Ahora, usted pasa por un cultivo tradicional y hace lo mismo, lo hace con un pie atrás, porque no sabe lo que han puesto. Las ventajas se ven en la salud de las familias, en la salud de los animales. Aquello que usted gasta en casa. Usted sabe que es mucho más saludable. Entonces, las ventajas vienen de a poco. De repente, al principio uno no percibe tanto la diferencia, pero con el pasar del tiempo va percibiendo que las diferencias comienzan a surgir allí: en el agua más saludable, por ejemplo. Entonces, hay un montón de factores que usted comienza a percibir de a poco en la mejora de la vida, inclusive en el aspecto económico.”
Considerando estos beneficios, Don Décio y otros agricultores de todo el país ya pueden decir que la producción agroecológica es vista como un cambio profundo en la concepción de agricultura. Es lo que explica Valdemar Arl, agrónomo de la Asociación para el Desarrollo de la Agroecología (Aopa).
“La agroecología debe ser vista como un instrumento de la transformación social y también una ruptura de paradigmas. Porque es la ciencia de la coevolución en interacciones positivas de cooperación, de complementaridad e inclusive de interdependencia. No es un descubrimiento nuevo, porque, en el pasado, el agricultor dependía de la naturaleza, no había ningún insumo interno. No existían los agrotóxicos, ni las semillas híbridas, o los abonos químicos, ni las máquinas, ni siquiera herramientas, prácticamente. Y él practicaba la agricultura.”
La disputa entre los discursos sobre la producción agroecológica, la convencional y la que utiliza transgénicos aún está muy presente en los días de hoy y está lejos de llegar al fin. Resta a la población brasileña reflexionar sobre el mejor modelo para producir el alimento suficiente para cerca de 180 millones de personas, llevando en cuenta los aspectos económicos, sociales, ambientales y de salud.
*Ficha técnica* Reportaje: Nina Fideles Sonoplastía: Adilson Oliveira y Jorge Mayer Fotos: Nina Fideles
Fuente: Radioagencia NP
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