El proceso de agroecología, o sea, de la práctica de una producción sustentable, sin transgénicos o agrotóxicos, nació de un enfrentamiento al proyecto del capitalismo para la agricultura: la llamada Revolución Verde, compuesta por elementos como el agronegocio, la monocultura, la producción para exportación, la exclusión social, la búsqueda incesante por lucro, las transnacionales. La expresión “Revolución Verde” surge en el período en que los países vencedores de la 2ª. Guerra Mundial, en la década de 40, y las grandes industrias de armamento buscaron alternativas para mantener los grandes lucros obtenidos durante el período del conflicto.
Encontraron en la agricultura una manera de emplear todos los medios tecnológicos desarrollados durante en la guerra para mantener la actuación en el mercado. Las empresas de alimentación tenían como plan de atender los intereses de grupos capitalistas, con una producción dirigida al mercado externo y con el uso intensivo de insumos industriales. Con la Revolución Verde se pasó a aplicar en la agricultura el conjunto de productos usados en las guerras. Los materiales explosivos, por ejemplo, se transformaron en abonos sintéticos y nitrogenados. Los gases mortales, en agrotóxicos; y los tanques de guerra, en tractores.
Todo el proceso de la Revolución Verde atendió a los intereses mercadológicos específicos que colocaron la preocupación con el medio ambiente en tercer plano. Pero, de acuerdo con el agrónomo del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Vladimir Moreira, los métodos aplicados por la agricultura convencional son insustentables.
“La Revolución Verde fue creada para favorecer un segmento de la sociedad que es el latifundio. En contrapartida, este latifundio no consigue ver que, en verdad, él es sólo un instrumento de maniobra más para las transnacionales. Porque si usted mira el escenario de la agricultura mundial y brasileña, los latifundistas no están consiguiendo sustentar el medio de producción en que ellos viven. La agricultura convencional está declinando. Principalmente en la cuestión de la producción y en la cuestión ambiental.”
La Revolución Verde puede ser dividida en tres fases. La primera fue la implantación de este modelo de producción en los países llamados del Tercer Mundo, como México, Brasil y Filipinas. La segunda etapa fue el momento de expansión de las técnicas utilizadas por las empresas, que fueron llevadas para el resto del mundo como una agricultura masificada. En este período surgen los experimentos tecnológicos con la utilización de material biológico de plantas y animales, o sea, los organismos genéticamente modificados o, simplemente, transgénicos. La tercera fase de la Revolución Verde consolida un modelo de producción que genera mayor desigualdad en el interior de los países, marcada por los latifundios, por los monocultivos y por el uso de insumos químicos. Y las empresas del ramo de agrotóxicos y transgénicos profundizan un modelo económico y tecnológico de explotación basado en la destrucción ambiental, en el desperdicio de energía y en la expulsión de millares de agricultores del campo. Pero una de las mayores empresas de biotecnología, la Monsanto, que es de los Estados Unidos, garantizó a la Radioagencia NP, por medio de su asesoría de prensa, que “la biotecnología valoriza la agricultura sustentable en la medida en que desenvuelve tecnologías que buscan causar el menor impacto posible al medio ambiente, reducción del uso de insecticidas”., no degradación del suelo y mantenimiento de la biodiversidad.
El Consejo de Informaciones sobre Biotecnología (CIB), una organización sin fines lucrativos formada por empresas de biotecnología, afirma que el uso de biotecnología reduce los insumos y aumenta la productividad. Es lo que explica la directora ejecutiva del Consejo, Alda Lerayer.
“Ella disminuye las pérdidas causadas por los ataques del insecto o por la competición con las hierbas que crecen junto con la planta. Estas son las primeras características de los transgénicos. Hay una ventaja en la reducción de costos de producción para el agricultor, porque él usa menos agroquímicos, él va menos al campo, usa menos el tractor, consecuentemente usa menos combustib2le con el tractor. Y es una tecnología más limpia para el medio ambiente justamente porque usted reduce la emisión de gases, reduce la cantidad de productos químicos y también el riesgo de contaminación de los agricultores, de los trabajadores rurales.”
Sin embargo, los agricultores y agrónomos que defienden la práctica agroecológica no están de acuerdo con esta argumentación de las empresas de biotecnología. Según Maria Rita Reis, asesora jurídica de la organización no gubernamental Terra de Direitos, las promesas de los transgénicos no se concretizaron en la práctica.
“La industria de biotecnología es campeona en hacer falsas promesas. Específicamente en relación a los transgénicos, la primer gran falsa promesa fue la de que serían desarrollados alimentos transgénicos más nutritivos. Si vamos a ver hoy, las semillas transgénicas son desarrolladas para atender a los intereses de la propia industria de biotecnología. Generalmente los transgénicos o son resistentes a herbicidas o a insecticidas, para combinar con el paquete tecnológico de las empresas. Y, así, aumentan la dependencia de los agricultores con relación a esta industria, profundizando también las consecuencias de la Revolución Verde. Con relación a la productividad, que fue otra promesa no cumplida. Hoy en día hay estudios inclusive de la EMBRAPA que indican que la productividad de la soja convencional es superior a la de la soja transgénica. Con relación a los otros cultivos también.”
Los protagonistas del modelo de agricultura a lo largo del desarrollo de la Revolución Verde fueron modificándose con el paso del tiempo, como explica Valdemar Arl, de la Asociación para el Desarrollo de la Agroecología.
“En el pasado, quien implantó este modelo en Brasil, en la década de 60/70, quien más protagonizó eso fue el gobierno, junto con las empresas multinacionales, y creó todo un arsenal. Ahora el Estado está siendo rematado, el ‘Estado mínimo”. ¿Quién es el protagonista hoy de este modelo de la Revolución Verde? La iniciativa privada, las multinacionales. Monsanto, Syngenta. Quien en realidad protagoniza hoy, quien dicta el desarrollo en el campo son las empresas multinacionales.”
Entre las mayores empresas transnacionales de la agricultura, desde la industria de alimentación hasta la producción de insecticidas y defensivos, están la Monsanto, Cargill, Bunge, Syngenta, Bayer y Basf y otras tantas que acaban imponiendo reglas de producción que valorizan el modelo convencional de agricultura.
Y hoy se puede decir que uno de los mayores desafíos para los movimientos sociales y las entidades ambientalistas en este debate es la resistencia a las imposiciones de las transnacionales en el área de la biotecnología. Y una de las formas de enfrentamiento es la reivindicación de la reforma agraria, como explica Vladimir Moreira, agrónomo del MST.
“La reforma agraria no busca solamente una agricultura limpia, sino también un enfrentamiento por la reinserción del hombre que fue excluido por esta misma agricultura y por la Revolución Verde. Entonces, la reforma agraria es uno de los medios que se tiene para enfrentar a las transnacionales, con los países que intentan dominar al campesino. Y hay que tener cuidado con la palabra ‘orgánico’, lo ‘orgánico’ puede venir también del latifundio orgánico, que trae la misma exclusión que un latifundio convencional. Entonces, la reforma agraria es un camino contrario de lo que se busca hoy en la agricultura convencional.”
En el período de auge del desarrollo de la Revolución Verde, a mediados de los años 80, los movimientos sociales fueron intimidados por la dictadura militar. En este período la sociedad no tenía condiciones de manifestarse. Según Valdemar, hoy existen espacios de discusión sobre agroecología y también sobre otras formas de producción en todo el país. Para él, los movimientos sociales quieren colocarse también como autores del desarrollo del campo y participar de las confluencias y las iniciativas que de a poco se van recomponiendo en este escenario.
Parte I ¿Qué es agroecología?
Fuente: Radioagencia NP
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